El mundo necesitaba otro romance presidencial luego de que el francés Nicolas Sarkozy formalizó con la italiana Carla Bruni. Ahora es el turno del ruso Vladimir Putin, recientemente separado de su esposa Lyudmila, y quien andaría de conquistas con la joven ex gimnasta Alina Kabaeva, algo que el Kremlin ha mantenido en secreto.
Antes de entrar en la política, Kabaeva fue campeona de gimnasia artística en los Juegos Olímpicos de 2004, en Atenas, y obtuvo una medalla de bronce en 2000, en Sydney. También fue actriz y modelo. Sin duda, los presidentes las prefieren polifacéticas.