Pablo se lleva las manos a la cabeza. Se da vuelta y mira el piso buscando respuestas. Llama dos veces a Nandez. En la primera charla abre los brazos como diciendo "no puede ser". En la segunda lo manda con un mensaje para Aguirregaray que había perdido la pelota en la salida y casi cuesta un gol. Se paró impaciente. Gesticuló.
Pablo, ¿alcanzará con esto?
Bengoechea se tomó la cabeza y gesticuló hasta que Peñarol resolvió el dolor de cabeza