Para la oposición “se acabó” la política exterior de Estado
La apuesta de Mujica por Brasil y el reconocimiento del Estado palestino son algunos de los motivos que provocan molestia entre blancos y colorados; se sienten excluidos de las decisiones
Tenemos que subirnos al estribo de Brasil”, ha dicho el presidente José Mujica sabedor de que el pequeño Uruguay no puede desentenderse de las consecuencias económicas que genera el gigante norteño a su alrededor. Pero desde la oposición se advierte que esa estrategia, sumada a otras cuestiones, tiene una importante contraindicación: está resquebrajando la tradicional política de Estado en materia de relaciones internacionales.
La reciente decisión del gobierno de reconocer el estado de Palestina empeoró aún más la visión que tienen blancos y colorados sobre estos asuntos. Ayer la bancada de senadores del Partido Colorado declaró “inoportuna” la aceptación de Palestina, ya que “no coincide con la larga historia de amistad entre Uruguay e Israel”.
El lunes, el gobierno había resuelto restablecer prontamente las relaciones con Palestina. Lo hizo tras una reunión entre el presidente Mujica, el canciller Luis Almagro, y el embajador palestino en Argentina, Walid Muaqqat.
Pero no es el único tema relacionado con la política internacional en el que la oposición se desliga del gobierno. “Es real que han surgido varias diferencias en la política exterior. Tenemos el caso de lo que está ocurriendo en Libia y de lo que pasó en Honduras. Brasil ha tomado el liderazgo en la región y ha arrastrado a los gobiernos del Frente Amplio”, dijo a El Observador el integrante de la Comisión de Asuntos Internacionales del Senado, Ope Pasquet (Partido Colorado). “El gobierno apuesta a Argentina y particularmente, a Brasil. Si seguimos por este camino los embajadores extranjeros no se tendrán que molestar en venir a Uruguay para saber lo que está pasando. Les bastará con consultar en las embajadas de Brasil y Argentina”, agregó Pasquet.
En cuanto a Honduras, la oposición le cuestiona a Mujica que no haya reconocido al gobierno -elegido en las urnas- que llegó después de la destitución de Manuel Zelaya.
En el caso de la represión del gobierno de Libia contra las fuerzas rebeldes, blancos y colorados intentaron impulsar una declaración que rechazara la actitud del dictador Muammar Gadafi.
Tras varias vueltas -que incluyeron debates internos en la coalición de izquierda- el Frente Amplio solo aceptó expresar su preocupación por los acontecimientos que ocurrieron y ocurren en África del Norte.
El miércoles en la Comisión de Asuntos Internacionales de la Cámara de Diputados, Jaime Trobo (Partido Nacional) volvió a insistir, sin suerte, para que el Frente Amplio condenara al régimen libio. “Notoriamente no hay una política exterior de Estado. Hay un montón de temas en los que no se ha hecho ninguna consulta. Y cuando hubo consulta, se tomaron decisiones que sólo conforman al gobierno”, dijo Trobo a Observa. “Es evidente que estamos tomando un montón de posiciones iguales a la adoptadas por Brasil. Tienen esa misma horma”. agregó. A esto se suman las recurrentes diferencias entre la izquierda y los partidos tradicionales frente al gobierno de Cuba.