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Mientras que en Uruguay, los alimentos mantienen un ritmo de aumento por encima del 10%, los precios mundiales cayeron en enero, manteniendo una tendencia que se observa desde abril pasado debido a la abundancia de suministros en la mayoría de los principales grupos de alimentos.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) informó ayer que su índice de precios, que mide los cambios mensuales de los precios en base a una canasta de cereales, oleaginosas, productos lácteos, carne y azúcar, promedió una baja de 1,9% en enero. De esa manera, completó un retroceso de 10,1% con relación a igual mes del año pasado.

En Uruguay, en tanto, la realidad es muy diferente. Según los datos difundidos el miércoles por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el precio del rubro alimentos y bebidas de la canasta de consumo de los uruguayos se encareció 1,2% durante el primer mes del año. Respecto a enero de 2013, el rubro acumula un aumento de 11% en su precio medio.

Mientras que el índice internacional que elabora la FAO cayó en todos los meses desde abril de 2014 –salvo una breve pausa en octubre–, los consumidores uruguayos solo vieron leves caídas en mayo y noviembre, compensados con creces con subas en el resto de los meses. Si bien ambos indicadores están compuestos por productos diferentes, la comparación permite comprobar que la caída en el precio internacional de los alimentos no está repercutiendo favorablemente en el bolsillo de los uruguayos.

“Los suministros siguen siendo revisados al alza y por el lado de la demanda importadora en realidad no hay mucha actividad simplemente porque muchos de los mismos países que importan tienen muy buena oferta”, dijo el economista de la FAO, Abdolreza Abbassian.

El pronóstico de la FAO para la producción de cereales en 2014 alcanzó un nuevo máximo histórico de 2.534 millones de toneladas, levemente más a lo previsto en diciembre. Las perspectivas para los cultivos este año es favorable. Estiman que las reservas de cereales a fines de la temporada 2014-2015 sumarán 622,7 millones toneladas, levemente por debajo del pronóstico anterior.

Las fluctuaciones monetarias han afectado los patrones de comercio y los precios de los alimentos en los países que han experimentado mayor volatilidad cambiaria, dijo Abbassian. El menor precio del petróleo también podría favorecer la producción, dijo Abbassian.
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