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Dinero como nunca antes y resultados también inéditos, aunque por lo malos: esa parece ser la ecuación que representa al sistema educativo uruguayo. El Estado destina al área alrededor de US$ 2 mil millones al año pero los resultados, lejos de mejorar, trepan a índices históricos. La tasa de repetición entre el primer y el tercer año de los liceos públicos fue de 29,6 % en 2011 y de continuar la tendencia este año superará el umbral del 30 %, según un informe que divulgó el jueves el Ministerio de Educación y Cultura. El índice fue el más alto de los últimos 10 años.

Pasadas de facturas y enfrentamientos entre el gobierno y la oposición, déficit en la gestión de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), paros docentes, anuncios que quedaron en la nada o ideas utópicas lanzadas a la opinión pública, marcaron el camino de la enseñanza pública en 2012. La realidad quedó lejos de aquel “educación, educación y más educación” que marcó como clave de su gestión el presidente José Mujica cuando asumió el 1º de marzo de 2010.

Mientras los anunciados cambios educativos no se reflejan en resultados, según autoridades y expertos, la calidad de la enseñanza compromete el futuro del país y se convierte en un cuello de botella para el desarrollo productivo. Además compromete la vida cotidiana de la sociedad.

La desigualdad entre la educación recibida por ricos y pobres genera una brecha educativa señalada como instrumento que reproduce la pobreza. El subsecretario del Ministerio de Educación y Cultura, Oscar Gómez, informó que en el Oeste de Montevideo, la zona metropolitana de Canelones, en Ciudad del Plata en San José y en el barrio Maldonado Nuevo del departamento esteño, la repetición supera incluso el 40 %. Gómez dijo que existe “una perversa situación” en la que coinciden los mayores niveles de repetición con las zonas de mayores dificultades de salud y vivienda.

El expresidente del Consejo Directivo Central (Codicen), Germán Rama, afirmó que “no es democrático un país que tiene este nivel de enseñanza”, según un entrevista con El Observador publicada el 20 de febrero, previo a los distintos problemas que ocurrirían en torno a la ANEP en 2012. En tanto, el rector de la Universidad Católica del Uruguay, Eduardo Casarotti, opinó que “la crisis de la educación es un cuello de botella para el desarrollo”.

El gobierno reconoce que las dificultades de egreso comprometen el futuro del país, pero asume que todavía no se pudo encontrar respuesta al problema.

En una jornada de debate organizada por Unicef hace dos semanas, el director de Educación del MEC, Luis Garibaldi, dijo que el bajo nivel de egreso repercute en la cantidad de personas que llegan a la enseñanza terciaria, de modo que no se logra un salto en la formación profesional. “Tengo la impresión de que nosotros tenemos diagnósticos sobre distintos aspectos pero que nos falta definir con mayor precisión y centralidad cuál es el problema”, afirmó.

Números en rojo
La ley General de Educación del año 2008 compromete al Estado a universalizar la enseñanza media. Lejos de eso, según la Encuesta Continúa de Hogares 2011 del Instituto Nacional de Estadística, las personas de 21 y 22 años con el liceo completo fueron 37,5 % de esa franja. Las personas de 17 y 18 años con ciclo básico terminado representaron 65% entre los jóvenes de esa edad.

Pese al nivel global de egreso de Secundaria, la diferencia se acentúa entre ricos y pobres. El 72% de los jóvenes de 21 y 22 años que pertenecen al quintil más rico habían terminado el liceo en 2011. En lo más pobres fueron el 9,6 %.

El índice más bajo de repetición en los últimos 10 años para ciclo básico fue registrado en 2003 (21,3%). En 2007 alcanzó el 23,7 % y desde ese año se incrementó hasta registrar su tope el año pasado (29, 6%).

Un estudio de Unicef con datos del año 2009 ubicó la tasa de repetición de la ANEP en 19% entre escuelas y liceos (en Primaria ronda el 6,1% pero en Secundaria supera el 29%). El índice global superó incluso al de países del África Subsahariana como Tanzania, Zambia, Camerún y Burkina Faso. En los países de Europa occidental y Norteamérica la repetición es nula o inferior a 5%.

En febrero de este año el gobierno y todos los partidos políticos firmaron un acuerdo educativo con la intención de definir una política de Estado en el tema. El pacto duró cuatro meses y fue quebrado tras una interpelación al ministro de Educación y Cultura, Ricardo Ehrlich.

Entre escombros
Además del problema del rendimiento de los estudiantes que viene en caída, el déficit edilicio de las escuelas y los liceos es otro dolor de cabeza para la administración Mujica. Durante las primeras tres semanas de clase hubo cinco días de paro y fueron ocupados al menos cuatro liceos. Además Secundaria retrasó hasta abril el comienzo en cinco centros (un mes después de la fecha fijada) por los problemas de infraestructura asumidos en esas instituciones. Los docentes aseguran que las condiciones desfavorables también disminuyen el nivel de los aprendizajes.

Pese a que el gobierno de Mujica destinó la partida presupuestal para infraestructura de escuelas y liceos más grande en los últimos 10 años, el déficit edilicio se mantuvo. La actual administración otorgó $2.500 millones para realizar obras en centros educativos durante 2012 y de ese modo triplicó el dinero disponible que había para el mismo rubro en 2005.

Hubo licitaciones demoradas en manos de la Corporación Nacional para el Desarrollo que no conseguía empresas para realizar 212 obras. Esa cantidad de edificios fueron prometidos para antes de marzo pero a esa altura todavía 72 obras estaban sin licitar. Los trabajos de esa camada continuaron hasta noviembre.

Pero además de las demoras en licitaciones, hubo obras anunciadas que nunca llegaron a concretarse. Tras el fracaso en los tiempos de las primeras 212 obras, el gobierno prometió otras 50 intervenciones. Sin embargo, el documento que habilitaba la intervención de 25 liceos, 13 escuelas y 12 centros UTU durmió seis meses en un cajón del Codicen.

Desde abril a noviembre no se supo nada del llamado shock edilicio. En ese lapso las autoridades del Codicen y los gremios discutieron sobre la Rendición de Cuentas, el presupuesto y sus salarios, pero olvidaron las obras. Tras varias críticas públicas de Mujica al Codicen (ver lo dijo), en setiembre fue removido José Seoane de la presidencia del organismo y Nora Castro como representante del gobierno.

Asumió el cargo máximo Wilson Netto y como consejero Javier Landoni, que desde 2005 estaban al mando de los centros UTU y son personas de confianza del presidente Mujica. Sin embargo, a pesar del cambio de nombres, las autoridades ya reconocieron que habrá liceos con obreros trabajando cuando comiencen las clases.

Pero el inicio de cursos en fecha, fijado en principio para el 4 de marzo, también está en duda. La Federación Nacional de Profesores (Fenapes) pidió la semana pasada posponer el inicio de cursos fijado para el 4 de marzo tras una falla administrativa de Secundaria que llevó a las autoridades a suspender hasta febrero la elección de horas docentes. Los errores de gestión dejaron a 15 mil profesores sin elegir cargos. Según el gremio la postergación pone en riesgo el normal comienzo de clases porque quedarán grupos sin docentes.

Ahora, incluso antes de fin de año, los profesores también enfrentan a las autoridades otra vez por infraestructura. Los docentes amenazan con trancar el normal arranque de clases 2013 por problemas edilicios y atrasos en la reparación de 15 liceos que fueron prometidos en marzo de este año, pero que, como la educación en general, siguen en deuda.
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