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Julio Villamide recuerda su juventud cargada de un espíritu emprendedor. Comenzó a trabajar desde muy joven, un camino que, de “manera imprevisible” y con los años lo llevó a convertirse en un experto en asesoría y consultoría del sector inmobiliario. Hoy, además de liderar la firma con su nombre, dedica sus días a la investigación y análisis del mercado, trabajando para empresas privadas y organizaciones como la Cámara de la Construcción y la Asociación de Promotores Privados de la Construcción. Fundador de la Cámara Inmobiliaria Uruguaya y de la revista Propiedades, Villamide asegura que el rol del agente inmobiliario ha sumado importancia con los años y que el interés del uruguayo por las bienes raíces es un factor indiscutible, ya que “todos forman parte del negocio”.
¿Cómo ha evolucionado el rol del agente inmobiliario?
Es un rol trascendente. Un montevideano cambia de vivienda tres veces en su vida, en promedio. Son decisiones muy importantes que necesitan asesoramiento y requieren de contención. La gente pone mucha expectativa a futuro que puede verse afectado por un mal asesoramiento. Cuando a través de las legislaciones uno diseña cualquier marco, lo tiene que hacer para el beneficio de los consumidores, no de los agentes inmobiliarios.

¿Qué ha significado la revista Propiedades para usted?
Ya tiene 25 años. Fue una cierta “revolución” en mi historia personal. Buscaba ser un vehículo de información más científica que lo uno encontraba entre los colegas, porque algunos mentían para arriba, otros para abajo, entonces nunca teníamos certezas de las tendencias. Damos opinión, no es una revista que cuente la historia sino que busca incidir en ella. Hoy, después de la aprobación de la ley de Acceso a la Vivienda de Interés Social, que recoge parte de la propuesta que lanzamos en la revista, nos podemos sentir satisfechos.

¿Qué necesidad había de impulsar esta ley?
Era necesaria. La ley permite solucionar muchos temas simultáneamente. Principalmente, construir vivienda para los sectores medios que estaban sin atención, tanto en el sector privado como el público. A la vez, dejar de construir excesos de nuevas viviendas en las zonas “premium” de la ciudad. En el mediano y largo plazo, permitir el retorno a la ciudad de la gente que había sido expulsada durante la crisis. En un combo al largo plazo gana la inclusión social y el desarrollo urbano.

¿Montevideo tiene el potencial dado para ser una ciudad mejor?
Claro que sí. Tiene posibilidad de ser una ciudad mucho mejor de la que ha sido. Se necesitan inversiones de afuera.
Además, antes estaba la impresión de que el 100% de los uruguayos debían ser propietarios. Eso es imposible, tendría que haber 30% o 40% de zona de arrendatarios porque es el camino natural. El camino de acceso a la vivienda es como una escalera: el alquiler es el primer escalón, el segundo es un alquiler un poco mejor; después es un crédito o cooperativa de vivienda y después se puede ir mejorando los metros, etc. Si a esa escalera le faltan los primeros escalones, el acceso a la vivienda es muy complicado. Hoy en día entre el sector público y el sector privado estamos empezando a cortar la madera para ir colocando mejor esos escalones.

¿Hay algún punto del país que prefiera?
Trato de vivir en Punta del Este, sobre todo de marzo a noviembre. Pero Montevideo es una ciudad espectacular y en unos años será irreconocible.
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