Parece poco romántico que la banda de sonido de una historia de amor sea la de un nuevo correo electrónico en la bandeja de entrada. De hecho, nada puede resultar romántico entre un hombre y una mujer que, sin conocerse, se relacionan solamente a través del intercambio de correos electrónicos en los que, uno y otro, se citan a medianoche para tomar una copa de vino, brindando por lo que tienen, que en este caso es lo mismo que brindar por lo que no tienen: el otro, la piel del otro, el otro “real” y no el “virtual”.
Pasión en la bandeja de entrada
¿Puede construirse una novela a través del intercambio de correos electrónicos? Sí, el austríaco Daniel Glattauer lo hace en Contra el viento del norte y logra una obra excelente