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El episodio de la entrega de entradas por parte de Peñarol a un barra y de éste a otro que terminó procesado por tenencia ilegal de drogas, reveló el funcionamiento de la barra brava con el club y abrió además una investigación judicial.

En ese caso, el jefe de seguridad de Peñarol, inspector retirado Wáshington Vega, le entregó 50 entradas de cortesía para el partido entre Peñarol y Vélez a Jorge “Jorgito” Rivero. Jorgito se las dio a José Aurelio Borba Moreira, hincha con seis antecedentes penales, que fue procesado con prisión por un delito de narcotráfico.

El juez del caso,Homero Da Costa, citó a declarar a Vega y a Jorgito. El jefe de seguridad de Peñarol declaró que dirigentes le dieron las entradas de cortesía para regalárselas “a gente de bajos recursos”. A su vez, la dirigencia de Peñarol ha negado que regale entradas a la barra brava y Vega dijo que esas entradas no se pueden vender.

Sin embargo, Jorgito declaró que para el procesado “fueron 50 para que sacara una excursión”. “Yo viajo con 100 entradas y vendo 50 para pagar los peajes, la comida y esas cosas”, agregó. A pesar de que está prohibido venderlas, el jefe de la barrabrava de Peñarol declaró que las vendía al mismo precio que el oficial.

Jorgito declaró cobrarle a la institución $ 6.000 por partido. Luego agregó que desde hace tres años que está al frente de la barra y siempre recibe algunas localidades de los dirigentes.

Además, explicó que en ese partido entre Peñarol y Vélez, él separó (durante los incidentes entre las hinchadas) y logró calmar los ánimos. “Les dije que si no se retiraban no viajaba nadie a Buenos Aires. Se fueron todos para arriba gracias a estas 100 entradas”, agregó.

Esa misma semana Jorgito declaró al programa Las Voces del Fútbol de AM Libre: “Yo sé que yo no vendo droga, no ando en esa; de la única forma que puedo ir preso es por matar a uno de tanto estrés que tengo”.

El juez del caso abrió un expediente judicial para investigar la entrega de entradas.
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