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Capote, claro. Idéntico en cada gesto, en cada risita, en cada mirada. Allí quedará clavada para el gran público la cara de Philip Seymour Hoffman, como una mariposa en una espumaplast.
Pero el actor fallecido este pasado domingo y en principio víctima de una sobredosis (lo encontraron con una jeringa clavada en su brazo), fue mucho más que la perfecta representación del autor de A sangre fría.

Brilló casi en cada papel que actuó, en sus 23 años de una carrera que comenzó en 1991 en un breve papel en la serie de televisión Law and order. Incluso, podría argumentarse que en muchos casos es más recordada su actuación en papeles secundarios, como buen actor de reparto más que en algunos de sus protagónicos.

Las actuaciones destacadas están abajo, pero también son dignos de recuerdo algunos papeles pequeños o pequeñísimos, torturados, sarcásticos o joviales, como el atorrante reverendo en Regreso a Cold Mountain; en el papel del crítico de rock, Lester Bangs, en Casi famosos; como Scotty, el tuerca homosexual de Boogie nights; como una de las víctimas de Ripley en El talentoso señor Ripley; el enfermero de Magnolia; recientemente como uno de los manda más en Los juegos del hambre; o el amigo demente y mal jugador de básquet de Ben Stiller en Mi novia Polly. Sea como sea, Hollywood pierde a un gran actor, que la pantalla ya comenzó a extrañar.

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