Pink, la rebelde que nunca se fue
La cantante se ha enfocado en perfeccionar sus presentaciones en vivo, incluyendo sus acrobacias
Una invitación para visitar a Pink para una cena hecha en casa un lunes por la noche podría parecer un intento artificial por aparentar autenticidad.
Pero es difícil permanecer escéptico frente a un bebé risueño.
Falsamente íntima o no, la reciente escena doméstica con la participación de la rebelde reinante de mucho tiempo de las listas de popularidad fue encantadoramente natural, con el segundo hijo de la cantante, Jameson, de 9 meses, haciendo sólo un mugrero moderado con su papilla ofrecida en cuchara.
(Willow, de 6 años, estaba en otra parte con su padre, el expiloto de motocross Carey Hart).
Pink ha pasado casi dos décadas vendiendo su relativa actitud desafiante y honestidad desde el interior de la máquina del pop. Ahora de 38 años, no se ha venido abajo ni realmente desaparecido, hecho que atribuye a que nunca ha sido la "chica del momento".
"Nunca gané el concurso de popularidad", dijo. "Nunca fui tan exitosa como Britney o Christina. Si ves cualquier párrafo sobre la música pop, no me mencionan".
No es que haya sido ignorada, ni metida en un nicho. Desde su debut, Can't Take Me Home del 2000, Pink ha vendido más de 16 millones de álbumes y unas 45 millones de canciones digitales en Estados Unidos, de acuerdo con Nielsen Music. Realiza conciertos en arenas alrededor del mundo.
Al mismo tiempo, ha conservado la reputación de ser progresista y de decir la verdad, al diseccionar las normas de belleza en un discurso que se tornó viral dedicado a su hija en los MTV Video Music Awards de este año y hablar abiertamente de su desdén por el presidente Donald Trump (Su sencillo actual, What About Us puede sonar como una canción sobre una relación, pero se trata del momento político actual, afirmó).
"No puedo ganar el juego de 'quiero estar en la portada de todas las revistas y quiero ser la más bonita y la mejor cantante y la mejor bailarina' y todo eso", expresó. "No es divertido y no se siente bien".
En lugar de eso, se ha enfocado en perfeccionar sus presentaciones en vivo, incluyendo las acrobacias en el aire que se han convertido en un sello distintivo.
En un oficio no conocido por su sensibilidad hacia las vidas de las mujeres, Pink negó experimentar mucho sexismo abierto de primera mano. "La gente piensa que soy demente y agresiva y que les voy a morder", indicó, al afirmar que no sabía de los alegatos de acoso sexual hechos contra su exmentor, el ejecutivo L.A. Reid.
Pink fue menos magnánima respecto al superproductor Dr. Luke, con quien colaboró por última vez en 2006.
"No sé qué pasó", dijo de las afirmaciones muy publicitadas de Kesha de que Dr. Luke fue sexual y verbalmente abusivo. "Pero sé que independientemente de si Dr. Luke lo hizo o no, este es su karma y lo mereció porque no es una buena persona".
Trump suscitó un sentimiento de enojo similar. "Ya ni siquiera se trata de la política, simplemente se trata de decencia humana", afirmó, al señalar que su padre, un veterano de Vietnam, votó por él. "'¿Así que me odiás?' Esa es la última cosa que le dije al respecto. 'No me respetás como mujer. ¿No te molestaría si alguien se acercara a Willow en el centro comercial y agarrara su?'" (Agregó la tristemente célebre vulgaridad que usó Trump).
También fue con la maternidad en mente que escribió el discurso para los VMAs de MTV que dio en agosto cuando aceptó el Michael Jackson Video Vanguard Award.
Motivada por la admisión de su hija de que se sentía fea, la cantante repitió lo que le dijo a Willow: "No cambiamos. Tomamos la grava y la concha y hacemos una perla. Y ayudamos a los demás a cambiar para que puedan ver más tipos de belleza".
Inicialmente, dijo Pink, escribió un discurso respondiendo a las personas en línea que dijeron que no merecía el trofeo por su trayectoria.
Pero tras leerle el discurso original a su esposo, quien le dijo que sonaba amargado, lo hizo trizas y empezó de nuevo.