Un campo divide la playa Sur de la Norte, las calles no existen, el pasto se mezcla con la arena. Cabo Polonio es un lugar mágico que, pese a la invasión humana de cada verano, mantiene con bastante vanidad sus paisajes naturales. Para los turistas a los que les gusta la naturaleza Cabo Polonio lo tiene prácticamente todo: unas playas de arena blanca y agua verde y cristalina, avistamiento de lobos marinos y casi nada de luz por la noche. La nula contaminación lumínica del lugar, que se ilumina por veladoras caseras durante la noche, ofrece un espectáculo de película con cada cielo despejado. Cabo Polonio es un lugar donde solo basta levantar la cabeza para ver a la vía láctea o a Marte con una definición perfecta. Pero eso es solo si se corta grueso.
Su compañera salió desde San José con la misma intención. Llegar a Rocha para “hacer temporada”. Partió con un amigo “a dedo” y llegaron a Valizas.
Cruzaron caminando las dunas que separan a los dos balnearios y llegaron a Cabo Polonio en busca de una oportunidad para dormir y comer a cambio de horas de trabajo. “Por suerte” consiguieron un trabajo pago en esa posada, dijeron.
–Menos mal que te fuiste de ahí, era horrible dormir en esa carpa –le comentó la amiga que había tenido experiencia como "voluntaria".
A 41 kilómetros de Cabo Polonio, una joven de unos 20 años pintaba con barniz las maderas externas del segundo piso de un hostel, subida en una escalera. Eran las nueve de la noche y el tarro de pintura se terminaba.
–Me quedé sin pintura –le dijo a la dueña del alojamiento del balneario en Punta Rubia.
–Hay otra lata ahí abajo –le respondió la mujer, señalando un estante de la cocina compartida del hostel.
Al ver que había nuevos huéspedes, se presentó.
–¡Hola! Soy Camila*, estoy haciendo voluntariado acá, ¿de dónde son?
Los “voluntarios” hacen todo tipo de tareas, como los empleados de cualquier posada o hostel, pero no reciben una remuneración. Más bien, el trato funciona como un trueque, algo que no está regulado en Uruguay y que deja un vacío legal a este tipo de acuerdos.
Estos jóvenes se encargan de la limpieza, la recepción y la organización de los alojamientos a cambio de la comida y un lugar donde dormir, aunque sea en una carpa al costado del establecimiento.
En Neptunia, Canelones, la dueña de un hostel que también trabaja con voluntarios, dijo a El Observador que el régimen es "colaborar" un mínimo de tres días y un máximo de 15. Según contó, les pide a los "voluntarios" que trabajen en promedio unas tres horas por día en la limpieza de los baños, el orden de las habitaciones y del hostel en general.
Pero también realizan otro tipo de tareas de mantenimiento como pintar el lugar, sobre todo cuando no hay demasiados huéspedes. "A veces ofrecen talleres de pintura o de danza, por ejemplo, porque muchas veces son artistas. Entonces se les da un espacio para que puedan hacer un dinero por ofrecer clases de algo que sepan", dijo la dueña de este alojamiento de Canelones.
–¿El alojamiento está incluido en el voluntariado?
–Cuando hay disponibilidad de habitaciones, se le ofrece una habitación. En Carnaval, por ejemplo, está todo resevado entonces se les da una carpita con colchón.
–¿Y las comidas?
–Las comidas no, pero igual pueden usar la cocina compartida del hostel. Pueden usar todas las instalaciones, la piscina...
–¿Y este régimen no le genera un problema con el Ministerio de Trabajo?
–No, porque no hay horarios fijos, no hay intercambio de dinero. Yo soy la dueña y también limpio. Son cuatro habitaciones nada más, entonces los voluntarios son como de la familia. Además, es un intercambio rico desde lo social, se integran a la comunidad.
¿Qué dice la reglamentación sobre los voluntariados?
El trato es un "ganar - ganar", tanto para el hostel como para el voluntario, que consigue un lugar donde hospedarse unos días mientras realiza un viaje, porque buscan experiencias de trabajos en temporada o simplemente para pasar el verano.
Sin embargo, un jerarca del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) afirmó que este tipo de acuerdos no están regulados en Uruguay. Los voluntariados "tienen que ser sin fines de lucro, con fines de bien público, si no, no se puede", señaló.
Este tipo de tareas no remuneradas "sustituyen al empleo formal y, por lo tanto, deben desarrollarse dentro de los programas de instituciones públicas. En Uruguay el salario no puede ser 100% en especie", agregaron las fuentes del MTSS.
En este sentido, la ley 17.885 considera a un voluntario como una persona que ofrece su tiempo, trabajo y competencias "con fines de bien público" dentro de organizaciones no gubernamentales sin ánimo de lucro, una categoría en la que no están contempladas los hostels.
A su vez, la ley también establece que los servicios de los voluntarios "no podrán ser utilizados para sustituir empleos formales o evadir obligaciones con los trabajadores".
Ir de vacaciones a cambio de changas, entonces, no es un "voluntariado": no tiene como fin un bien público, como sí podría ser, por ejemplo, pintar una escuela o aportar o compartir determinado conocimiento en una causa social.
Desde el MTSS explicaron que "cualquier irregularidad encontrada en una inspección habilita la posibilidad de una sanción" que dependerá de cada situación en particular.
*Camila es el nombre ficticio de la entrevistada usado para esta nota, con el fin de preservar su identidad.