Polaroids españoles de locura poco ordinaria
Diez fotógrafos íberos se presentan a partir de este martes en el Museo de Artes Visuales con fotos de 50x60 centímetros
En 1948, el inventor estadounidense Edwin Land desarrolló la cámara de fotos que poco después bautizaría como Polaroid. Eran cámaras para el uso del gran público, y no necesariamente tenían un fin estético. Pero muchos fotógrafos, seres experimentales por naturaleza, tomaron el nuevo invento y le dieron un uso artístico.
Dentro de la decena de destacados fotógrafos se encuentran Chema Madoz, Manuel Vilariño, Juan Manuel Castro Prieto, la fotógrafa Mónica Lleó, Roberto Chicharro, Manuel Falces, Ricardo Martín, Tony Catany, Ouka Leele y Josep Vicent Monzó.
Cada uno desde su estilo particular, los fotógrafos despliegan su talento en las condiciones encorsetadas de la enorme Polaroid.
Dentro del conjunto destacan la serie de fotos de cubiertos del madrileño Madoz, siempre con un elemento lúdico de sorpresa al ojo; los retratos hiperrealistas de un puercoespín del catalán Monzó; los retratos en blanco y negro de un niño o de un grupo de amigos viejos de Martín; o los pájaros colgados del gallego Vilariño.
Más allá del tema de las fotos, quedan patentes las virtudes técnicas del formato, que en muchos casos adquieren rango casi pictórico. “Estos trabajos que nos ocupan, surgen dentro de un contexto de instantaneidad, de momentos repentinos, de captación de la imagen con la inmediatez que provoca la cámara Polaroid, pero a su vez con la meditación del concepto, del objeto y sujeto representado”, dice en el prólogo del catálogo de la muestra el director del Centro Fotográfico Andaluz, Carlos Alberti.
A partir de este martes, los que visiten el MNAV podrán ver con sus propios ojos estas guiñadas españolas.