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Tan frecuente como el ingreso de armas a los penales es el ingreso y el uso de celulares entre los presos. El viernes 27 de abril, luego de que el entonces coordinador de cárceles, Eduardo Pereira Cuadra, señalara el vínculo de los narcos con el motín del Comcar, el recluso Luis Alberto “Betito” Suárez se comunicó desde su celda del Penal de Libertad con la redacción de Subrayado, de Canal 10, para aclarar que él no tenía nada que ver con el origen del motín iniciado por reclusos de los módulos 4 y 5 del Comcar.

“Yo estoy en una celda acá en el Penal, aislado desde que entró este comando. Tengo conducta, tengo visita. Hay un motín en el Comcar, matan un policía acá, no sé todos los problemas que hay. Prenden fuego un módulo y dice que soy yo, que yo hablé con un político. No puede ser tan cínico Pereira Cuadra”, declaró el recluso.
Luego del episodio, la guardia carcelaria requisó el teléfono celular de “El Betito”, pero finalmente se lo devolvieron, según pudo saber El Observador.

Aunque los celulares están prohibidos para los reclusos, a la Policía le “conviene” que los presos los utilicen adentro de sus celdas porque de esa manera pueden escuchar sus conversaciones, dijo una fuente del Ministerio del Interior.
La cartera prevé, junto a la instalación de escáneres para la revisación de policías y presos por parte de los militares (ver tapa y página 7), adquirir inhibidores de celulares pero pretenden que se trate de aparatos que cortan la señal de determinados teléfonos y no de todos los de la zona en la que funciona el dispositivo. El Estado cuenta con tecnología que inhibe la señal de todos los celulares y la utilizó cuando el entonces presidente de Estados Unidos, George Bush, visitó Uruguay en 2007. Para las cárceles se pretende en cambio, adquirir tecnología de Israel o Rusia, dijo una fuente del Ministerio del Interior.

El ingreso de celulares a las cárceles puede obtenerse pagando $500 a un policía. Susana es madre de Jonathan, un preso alojado en el módulo 6 del Comcar y contó ayer a El Observador, que para ingresar un celular a la cárcel “se necesita conocer a un policía y pagarle $500”.
Ella lo hizo. “La primera vez pasó, pero en la segunda el efectivo se quedó con el teléfono (nuevo) y el dinero por ingresarlo”, afirmó.
Adentro de la cárcel, sin embargo, el funcionamiento es totalmente distinto y los precios varían de acuerdo a la demanda y la calidad de los aparatos. Es por ello que pueden costar entre $1.500 y $2.500, dependiendo de sus prestaciones (ver página 2).
Legislador
El ministro Bonomi dio ayer más detalles sobre los dichos de Pereira Cuadra, quien dijo tener un mensaje en el que un preso se contactaba con un político para entregarle armas.

Bonomi afirmó que en el mensaje el nombre del parlamentario “está mal escrito o no hay un legislador con ese nombre”. “Lo que dice es que se pretende entregarle armas (al legislador) a cambio de que negocie el traslado. El preso tiene la intención, el legislador ni conoce la intención del preso, entonces no se lo puede involucrar (al parlamentario) porque él no sabe que está en juego su nombre para entregarle armas”, dijo en declaraciones a radio Sarandí.
Cuando Daisy Tourné era ministra un preso entregó un revolver al senador Víctor Vaillant, quién comunicó la situación a la ministra. “Yo supongo que si esto hubiera pasado el legislador, o el supuesto legislador, hubiera hecho lo mismo”, dijo Bonomi.
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