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El precio de la carne de pollo se incrementó en un promedio de 30% al carnicero durante el mes de febrero, afirmó ayer a El Observador Hebert Falero, presidente de la Unión de Vendedores de Carne (UVC), quien se mostró preocupado por esa situación.

El comerciante indicó que se manejó públicamente que la suba fue de unos $ 6 por kilo, pero precisó que eso es solo una parte de la verdad, pues corresponde al último de los incrementos que se fueron aplicando.

“Desde el inicio de febrero el precio, hablando del costo a los carniceros, pasó de unos $ 44 a unos $ 58 por kilo”, expresó, a la vez que precisó que puede haber algunas pequeñas variaciones en función de la característica del producto y también de los volúmenes de compra de cada cliente de la industria.

No es igual la capacidad para pelear por un buen precio que tiene un comerciante que compra unos pocos pollos que el que tiene el dinero y la infraestructura (cámaras de frío) para comprar partidas de gran volumen.
El incremento, por lo tanto, “no fue $ 6 por kilo, fue de $ 12 a $ 14 por kilo” durante unas pocas semanas, afirmó Falero.

Consultado sobre los motivos de este incremento, señaló como válido el argumento de ciertos perjuicios en la etapa de producción derivados del mal estado del tiempo, no obstante citó que “también hubo factores no naturales, no hubo una producción suficiente”.

A fin de enero un productor faconero dijo a El Observador que tenía 8.000 pollos “pasados de gordos” listos para entregar y que la industria involucrada no se los retiraba ni le daba más ración para alimentarlos. También que pocos días después esa situación se regularizó.

El precio del kilo de pollo al consumidor va de $ 70 a $ 80, si bien hay variaciones dependiendo de dónde se lo compre, pues cambia mucho si ese pollo es adquirido en una carnicería o en un gran supermercado, y si la boca de venta está en tal o cual barrio de Montevideo, por ejemplo.

Falero indicó que, a los efectos de contemplar al cliente que es rehen de esta situación, “en muchos casos el carnicero de barrio no traslada totalmente el incremento a los consumidores, en vez de aplicar un 25% para cubrir costos y la ganancia se aplica un 20%, o menos” de ajuste en el precio en relación al valor de costo que abona a los proveedores.

“No trasladamos esos $ 14, trasladamos $ 9, eso es lo que hice yo, por ejemplo”, comentó.

Aludiendo a este aumento que se acumuló durante febrero, si bien hay razones para ello, Falero entiende que “se les fue la mano”.

Comentó, además, que se trata del mismo producto que no hace mucho, a mediados de 2013, se exportaba a Venezuela a $ 34 el kilo.

El presidente de la UVC dijo que hay que considerar otra problemática, propia de oscilaciones de precios bruscas: si el producto sube mucho puede generarse una retracción en la compra del consumidor y eso, más tarde o más temprano, indicidir en una menor demanda a la industria y de esta hacia al productor.
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