ver más

Los inversores siguen viendo a las materias primas como refugio ante la crisis. La volatilidad en los mercados de capitales y divisas en las últimas semanas no se vio reflejada en los precios de las materias primas que exporta Uruguay. Pero de agravarse la situación mundial, los expertos entienden que los commodities se abaratarán. La suba del dólar, sin embargo, compensará su efecto sobre los precios domésticos y la inflación terminará por acelerarse.

Esa conclusión se desprende de un estudio realizado por el Centro de Investigación Económica (Cinve), que sostiene que un agravamiento de la crisis internacional introducirá presiones adicionales sobre la inflación.

Durante el último mes, los precios de las materias primas alimenticias se vieron prácticamente inmunes a la crisis de confianza que sufrieron los mercados financieros. Luego de alcanzar un máximo el 2 de agosto, el componente alimenticio del índice GSCI de materias primas, registró cuatro caídas consecutivas, que lo llevaron a perder 4,26%.

El mínimo coincidió con el día de fuerte volatilidad en las bolsas del mundo, cuando Estados Unidos perdió la máxima calificación crediticia en manos de Standard & Poor’s. Desde entonces, los mercados se recuperaron a los tropezones. El precio de los alimentos, en cambio, no dejó de subir. Al cierre de agosto, el indicador registraba un aumento de 9,57% al mínimo mensual del 8 de agosto.

Al desagregar entre las distintas materias primas alimenticias, no todas se comportaron de la misma manera. Los precios del componente agrícola registraron un despegue en los días posteriores al agravamiento de la crisis, mientras que los precios del ganado en pie cayeron en la mayor parte del mes. La soja, principal producto de exportación de Uruguay en los primeros ocho meses del año, registró un aumento de 7,39% en agosto. El resto de los granos siguen la misma tendencia. En tanto, el precio del ganado en pie se abarató 3% en el mismo período.

Pero los precios de las materias primas no soportarán un agravamiento de la crisis internacional.

Según plantea Cinve en su estudio, al asumir condiciones similares a las de finales de 2008, las actuales proyecciones de precios internacionales deberían corregirse a la baja.
Mientras que en el escenario base –sin agravamiento de la crisis–, el instituto asume un aumento de 24% para los alimentos y 27% para el petróleo este año; ante una profundización de los problemas, deberían corregirse a 12% y 13,1%, respectivamente.

Pero esa desaceleración no va a mitigar las presiones inflacionarias porque vendrán acompañadas por una apreciación del dólar a diciembre ($ 20,8) respecto al promedio de julio. El efecto conjunto de esos dos movimientos será una aceleración del alza de precios al consumo a nivel local, que pasarían de 7,5% a diciembre, a 8,8%, según Cinve.

La inflación bajo el supuesto de un clima mundial menos favorable está “claramente por encima del rango meta establecido por las autoridades monetarias –de entre 4% y 6%–, dando cuenta que este nuevo escenario internacional adverso es más problemático en términos del control de precios”, señala Cinve. De llegar a ese punto, “aumentan los riesgos de un posible desvío por encima de la barrera psicológica de 10%”.
Seguí leyendo