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El agravamiento de la crisis europea y la desaceleración de los grandes emergentes amenazan con hacer caer los precios de los alimentos, principales productos de exportación de Uruguay. Sin embargo, el economista uruguayo Carlos Sténeri, sostiene que un análisis de más largo plazo de la evolución de los precios muestra que “todavía hay espacio para que sigan subiendo”.
En una conferencia titulada “De la exuberancia al conflicto: pronóstico de cambio de ritmo económico para 2012 y 2013”, junto con los analistas Horacio Bafico y Gustavo Michelin, el experto que durante las seis últimas administraciones fue representante de Uruguay en Washington ante los organismos multilaterales y dirigió hasta 2010 la oficina de gestión de deuda del Ministerio de Economía, explicó que todavía hay perspectivas alentadoras sobre el precio de las materias primas alimenticias.
En el evento organizado por la Cámara Mercantil de Productos del País (CMPP), el economista dijo que “ha habido una baja permanente de los alimentos en los últimos 40 años”. Según Sténeri, ese escenario internacional se encuentra detrás de las bajas tasas de crecimiento que caracterizaron a Uruguay en las últimas décadas.
“El precio de los alimentos no está tan alto en términos reales como pensábamos”, dijo Sténeri, a pesar de la importante suba que se registró en lo que va del siglo XXI. “Todavía hay más espacio por delante”, aseguró el experto. (Ver gráfica)
Desaceleración
El economista Horacio Bafico previó para los próximos años un revés en el comportamiento del mercado laboral “del que ya se ven los primeros indicios. “Vemos una fuerte desaceleración de la creación de empleos, a pesar de que el mercado laboral todavía se encuentra muy dinámico”, explicó. “No solo estamos previendo que no haya creación de empleo, sino que tienda a caer levemente” en los próximos años, precisó.
El crecimiento del consumo se encuentra fuertemente vinculado a la evolución en la cantidad de ocupados y los ingresos que perciben en promedio por su trabajo. De esa manera, la masa salarial es fundamental para explicar el comportamiento del gasto de las familias.
En ese sentido, Bafico prevé que el crecimiento de los últimos años se vea fuertemente moderado. En 2010, la masa salarial creció 5,5% en términos reales y en el último año alcanzó una expansión de 8%. Sin embargo, para este y el próximo año, las proyecciones de Bafico son de un aumento de 3% y 2% respectivamente, descontando el efecto de la inflación.
Eso no se debe únicamente a la eliminación de puestos de trabajo sino también a la contratación de menos horas extras y horas efectivas de trabajo debido a una menor producción, explicó. El crecimiento más moderado del consumo asociado a esas variables lleva a “enlentecer el crecimiento económico por debajo de los niveles potenciales”, que en Uruguay se estima de entre 3,5% y 4% anual.
“Nuestra economía se está desacelerando y todas las variables están convergiendo de la exuberancia a sus niveles de tendencia”, señaló Bafico. En este escenario, el economista Gustavo Michelin enfatizó que en virtud del “cambio de ritmo” de la economía local, “va a ser más difícil lidiar con algunos conflictos” en materia económica.
En primer lugar, se agravará el conflicto “entre la producción y la baja del tipo de cambio real”, lo que conducirá a un deterioro exportador debido a una pérdida de competitividad, salvo que los precios internacionales “sean extraordinarios”.
Al mismo tiempo, previó una mayor tensión entre el combate inflacionario y la indexación de los salarios debido a las negociaciones colectivas. La política monetaria, por su parte, deberá enfrentar el dilema entre un dólar más alto y competitivo, y la estabilidad en el nivel de precios.

El agravamiento de la crisis europea y la desaceleración de los grandes emergentes amenazan con hacer caer los precios de los alimentos, principales productos de exportación de Uruguay. Sin embargo, el economista uruguayo Carlos Sténeri, sostiene que un análisis de más largo plazo de la evolución de los precios muestra que “todavía hay espacio para que sigan subiendo”.
En una conferencia titulada “De la exuberancia al conflicto: pronóstico de cambio de ritmo económico para 2012 y 2013”, junto con los analistas Horacio Bafico y Gustavo Michelin, el experto que durante las seis últimas administraciones fue representante de Uruguay en Washington ante los organismos multilaterales y dirigió hasta 2010 la oficina de gestión de deuda del Ministerio de Economía, explicó que todavía hay perspectivas alentadoras sobre el precio de las materias primas alimenticias.
En el evento organizado por la Cámara Mercantil de Productos del País (CMPP), el economista dijo que “ha habido una baja permanente de los alimentos en los últimos 40 años”. Según Sténeri, ese escenario internacional se encuentra detrás de las bajas tasas de crecimiento que caracterizaron a Uruguay en las últimas décadas.
“El precio de los alimentos no está tan alto en términos reales como pensábamos”, dijo Sténeri, a pesar de la importante suba que se registró en lo que va del siglo XXI. “Todavía hay más espacio por delante”, aseguró el experto. (Ver gráfica)
Desaceleración
El economista Horacio Bafico previó para los próximos años un revés en el comportamiento del mercado laboral “del que ya se ven los primeros indicios. “Vemos una fuerte desaceleración de la creación de empleos, a pesar de que el mercado laboral todavía se encuentra muy dinámico”, explicó. “No solo estamos previendo que no haya creación de empleo, sino que tienda a caer levemente” en los próximos años, precisó.
El crecimiento del consumo se encuentra fuertemente vinculado a la evolución en la cantidad de ocupados y los ingresos que perciben en promedio por su trabajo. De esa manera, la masa salarial es fundamental para explicar el comportamiento del gasto de las familias.
En ese sentido, Bafico prevé que el crecimiento de los últimos años se vea fuertemente moderado. En 2010, la masa salarial creció 5,5% en términos reales y en el último año alcanzó una expansión de 8%. Sin embargo, para este y el próximo año, las proyecciones de Bafico son de un aumento de 3% y 2% respectivamente, descontando el efecto de la inflación.
Eso no se debe únicamente a la eliminación de puestos de trabajo sino también a la contratación de menos horas extras y horas efectivas de trabajo debido a una menor producción, explicó. El crecimiento más moderado del consumo asociado a esas variables lleva a “enlentecer el crecimiento económico por debajo de los niveles potenciales”, que en Uruguay se estima de entre 3,5% y 4% anual.
“Nuestra economía se está desacelerando y todas las variables están convergiendo de la exuberancia a sus niveles de tendencia”, señaló Bafico. En este escenario, el economista Gustavo Michelin enfatizó que en virtud del “cambio de ritmo” de la economía local, “va a ser más difícil lidiar con algunos conflictos” en materia económica.
En primer lugar, se agravará el conflicto “entre la producción y la baja del tipo de cambio real”, lo que conducirá a un deterioro exportador debido a una pérdida de competitividad, salvo que los precios internacionales “sean extraordinarios”.
Al mismo tiempo, previó una mayor tensión entre el combate inflacionario y la indexación de los salarios debido a las negociaciones colectivas. La política monetaria, por su parte, deberá enfrentar el dilema entre un dólar más alto y competitivo, y la estabilidad en el nivel de precios.
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