El mitin había sido organizado en la plaza Al Abidín, donde se encuentra el Palacio Real de la última dinastía egipcia, y la amplia explanada que da acceso al palacio estaba repleta de una muchedumbre en un ambiente más festivo que político.
El mitin había sido organizado en la plaza Al Abidín, donde se encuentra el Palacio Real de la última dinastía egipcia, y la amplia explanada que da acceso al palacio estaba repleta de una muchedumbre en un ambiente más festivo que político.
Las elecciones han despertado un inusitado interés en la prensa extranjera, ya que es la primera vez que Mubarak ha tenido que medirse con otros contendientes en su carrera a la presidencia, en concreto nueve candidatos que, a excepción de dos, son unos perfectos desconocidos.
Ambos candidatos, de ideología un tanto indefinida, una especie de centro liberal, no cuentan con los inmensos recursos del gobernante Partido Nacional Democrático (PND), y por ello su propaganda ha sido escasa en comparación con la desplegada a favor de Mubarak.
Familias enteras, niños y ancianos, muchos llegados de las aldeas del Delta, recibían banderolas egipcias y camisetas con la foto del "rais", y ocupaban disciplinados sus puestos en el decorado diseñado a la medida por la organización.
Muchos egipcios se proclaman escépticos ante unas elecciones donde de antemano se conoce al ganador, y solo queda por saber cuál será el margen de goleada que logra Mubarak.
(EFE)