Presupuesto y el ADN de la educación
El Presupuesto debería ser el producto de un proceso de planificación de lo que se necesita, se quiere y se puede hacer
Definir un Presupuesto implica expresar actividades en términos de costos y hacerlo para un período determinado y bajo ciertas condiciones (ejemplos: crecimiento del PIB, límites de déficit y deuda pública). En otras palabras, el Presupuesto debería ser el producto de un proceso de planificación de lo que se necesita, se quiere, y se puede hacer para lograr los objetivos fijados. No se debería establecer un Presupuesto sin precisar metas y objetivos y sin establecer prioridades. Decidir gastar (invertir) en algo significa, entre otras cosas, saber que esos recursos dejarán de estar disponibles para otros fines. De hecho, estamos, en gran medida, obligados a tomar decisiones que implican opciones de gasto excluyentes.
El enfoque tradicional o enfoque "histórico" para la configuración del Presupuesto parte de información previa o del ejercicio anterior y en base a esta información proyecta la nueva realidad (de aquí la expresión incremental). Ahora, cabe preguntarse: ¿Qué sucede con las ineficiencias de ejercicios anteriores? ¿Hay análisis y evaluación del ejercicio anterior? ¿Despilfarros y asignación de recursos allí donde no era necesario o aun peor, desconocimiento del uso que se hizo de ellos? ¿Asimetrías presupuestarias? ¿Qué sucede con lo nuevo que se entienda necesario llevar a cabo? ¿Viene lo nuevo acompañado por una expresión presupuestal? Ejemplo: el propósito de "cambiar el ADN de la educación". ¿Qué significa en lo conceptual? ¿Qué significa en términos de actividades y procesos concretos? ¿Qué implica en materia presupuestal?