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Irak, Nigeria, Irán, Kuwait o Venezuela. Los problemas se les acumulan a los gigantes de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que se reúnen el martes en Viena, poniendo al mercado al borde del ataque de nervios.

La fuerte demanda de China desde 2004 y la firmeza del consumo en Estados Unidos o en India han alterado la gestión de la oferta, obligando a la OPEP a reducir su capacidad de producción adicional reservada en caso de que algún país productor tuviera problemas graves.

Sobre todo porque los productores que no pertenecen a la OPEP bombean crudo a plena máquina, como Rusia y Estados Unidos.

El barril de crudo llegó a valer 69,20 dólares el lunes en Nueva York, cerca del récord histórico de 70,85 dólares que alcanzó en agosto pasado.

"Una perturbación, incluso pequeña, de la producción tendrá por tanto un impacto desproporcionado (al alza) en los precios del petróleo", explica.

Nigeria, primer productor de Africa, es víctima de una inseguridad creciente en el Delta del Níger (sur), donde la comunidad étnica Ijaw multiplica los ataques contra las instalaciones de las compañías petroleras extranjeras.

El mercado también está preocupado por la frecuencia de los sabotajes en Irak por los opositores al nuevo régimen, y por la crisis política en Kuwait después de la muerte reciente del emir.

Dado que los Emiratos Arabes Unidos, Argelia, Qatar y Libia están al máximo de su producción, sólo Arabia Saudí puede compensar eventuales reducciones. Y el problema es que el crudo que puede ofrecer es pesado y sulfuroso, y por tanto, difícil de refinar.

(AFP)

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