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El sector agropecuario pagará más impuestos este año que en 2010 y, sin embargo, representarán una porción menor de la producción de ese sector.

Al cierre de 2011, los tributos que volcarán las empresas agropecuarias y los propietarios de tierras ascenderán a US$ 266,7 millones (en 2010 fueron US$ 223,4 millones), según una estimación de la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) publicada en el anuario del organismo.

Los ingresos desde ese sector que percibirá el Estado este año–incluido los aportes patronales– significarán un incremento de 19,4% respecto a 2010, medidos en dólares corrientes. El cálculo de la variación no contempla la evolución del dólar, que en 2011 se situó en promedio 3,4% por debajo del año anterior, por lo que medido en pesos –que es la moneda en que se pagan los tributos– el incremento fue menor.

En los últimos cuatros años, la recaudación impositiva de la actividad agropecuaria mostró una tendencia alcista, medida en dólares, con una caída en 2009 fruto de la recesión mundial.

Por otra parte, la presión fiscal al agro –que mide los impuestos pagados por la actividad como porcentaje del Producto Bruto Interno (PBI) sectorial– se ubicará al cierre de este año en 6,5%, según las proyecciones oficiales. De esa manera, la presión fiscal al sector será menor que la registrada el año pasado (6,8%).

Empresas.
Sin embargo, la contribución del agro al sector público en términos de PBI se mantiene estable en el tiempo y por debajo de la media empresarial. Según información publicada por la Dirección General Impositiva (DGI), en 2009 –último dato disponible– la presión fiscal de las empresas se situó en torno a 10%, incluidos los aportes patronales, cifra prácticamente similar a la observada durante los cuatro años anteriores.

Por otra parte, la recaudación bruta de la DGI, las intendencias y el Banco Previsión Social (BPS) por tributos y aportes patronales alcanzará este año a US$ 289,6 millones, que restada la devolución de impuestos, que se estima en US$ 22,9 millones, derivarán en los US$ 266,7 millones mencionados por concepto de ingresos netos al Estado. Las proyecciones de Opypa sobre la situación impositiva del agro se conocen en momentos en que el sistema político discute la creación de una nueva imposición al sector.

Composición.
En este año 2011 los impuestos a la renta serán los que más pesen en la estructura contributiva del agro, según las estimaciones de Opypa.

El Impuesto a la Enajenación de Bienes Agropecuarios (Imeba), que ascenderá a US$ 82,9 millones, y el Impuesto a la Renta de las Actividades Económicas (Irae), que supondrá US$ 13,4 millones, sumarán US$ 96,3 millones en 2011, y representarán 24% de los tributos del sector.

Las cargas sobre la propiedad significarán US$ 80,6 millones, repartidas entre la contribución inmobiliaria a las intendencias (US$ 69,1 millones) y el Impuesto al Patrimonio (US$ 11,5 millones).

Los tributos indirectos del agro representarán este año US$85,6 millones, constituidos por el Impuesto al Valor Agregado (US$ 56,9 millones), gravámenes municipales (US$ 26,7 millones) y la Tasa de Registro (US$ 2 millones). En total, esas cargas representarán 17,8% de las obligaciones del agro con el sector público.

En tanto, los aportes patronales que el sector volcará al BPS en 2011, según las previsiones del gobierno, se situarán en US$ 25 millones.

Forestal
Por otra parte, un estudio privado reveló que la forestación realizó aportes al fisco por US$ 152 millones anuales. Según el análisis realizado por los economistas Gustavo Michelin y Horacio Bafico, por encargo de la Sociedad de Productores Forestales, las empresas del sector pagan US$ 172 por hectárea.

Se señala además, que en los últimos 20 años el subsector recibió subsidios estatales por

US$ 93 millones.
Los profesionales que hicieron el trabajo concluyeron que “el esfuerzo (realizado) hasta ahora es un buen ejemplo de política de desarrollo productivo donde el Estado sacrificó recursos tributarios, generó reglas de juego duraderas de largo plazo y aportó el subsidio a la plantación. Estas medidas hicieron creíble el objetivo de desarrollo del sector y atrajeron inversión”, concluyeron.


Recaudación de DGI creció 4,8% en noviembre


La recaudación fiscal en noviembre alcanzó a US$ 781,5 millones, lo que significó un incremento de 4,8% respecto a igual mes del año pasado, según difundió ayer la Dirección General Impositiva (DGI).
En el año cerrado en noviembre, los ingresos impositivos se situaron en US$ 7.968 millones, con un alza de 5,8% en relación al mismo período de 2010. En ese período, la devolución de tributos se situó en US$ 568,1 millones, lo que determinó una recaudación neta de US$7.400,1 millones.
Las cargas al consumo representaron 63% de la estructura tributaria de lo que va del año hasta noviembre, liderado por el Impuesto al Valor Agregado (IVA), con 52,3% del total de ingresos de la DGI. El restante 10,7% correspondió al Impuesto Específico Interno (Imesi).
Los tributos a la renta explicaron 28,5% de la recaudación impositiva del período, repartidos entre el Impuesto a la Renta de las Actividades Económicas (IRAE), con 12,6% del total, el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF), 12,2%, y el Impuesto a la Enajenación de Bienes Agropecuarios (Imeba), con 0,7%.
En tanto, las imposiciones a la propiedad representaron 6,4% de la recaudación, lideradas por el Impuesto al Patrimonio, con 5,6%.

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