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Los criadores de Merino Australiano demostraron que el peso corporal y el peso del vellón no disminuyen cuando se busca producir lanas finas y ultrafinas, lo que derriba una creencia extendida en el ambiente rural, comentó a El Observador Agropecuario Alfredo Fros. “Quedó demostrado que es un mito”, acotó el criador.

Fros, quien fue presidente de la Sociedad de Criadores de Merino Australiano del Uruguay (Scmau), remarcó además que en el proceso de afinamiento de la raza, que comenzó con el Proyecto Merino Fino en 1999 y prosigue desde 2009 con el Consorcio Regional de Innovación de Lana Ultrafina (Crilu), “se ha logrado tener carneros en Uruguay que antes íbamos a buscar a Australia”.

El Crilu es un consorcio formado por productores de la raza Merino Australiano –donde la Scmau participa con una cuota similar a un productor– con el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) para la producción de lanas ultrafinas. Se define la lana ultrafina como aquella de 18,5 micras o menos. Son las lanas más valiosas en los mercados de la fibra.

En la sede de INIA Tacuarembó se realizó el viernes pasado la Jornada de Divulgación en producción de lanas ultrafinas y la cuarta distribución de reproductores a los consorciados.

En la actividad, el investigador Gabriel Ciappesoni confirmó que la idea de que “si afino pierdo vellón, si afino pierdo peso corporal” son “dos mitos que no existen más”. El técnico de INIA agregó que la tendencia genética determinó que “ganamos 2,5 micras” de afinamiento, “se aumentó el peso del vellón sucio y más el lavado, el peso del cuerpo y la mecha”.

“Con la tendencia genética podemos cuantificar si ganamos más”, dijo Ciappesoni, aunque aclaró que “no se puede deducir si da más plata”. El técnico mencionó tres índices: afinador, lanero y doble propósito (carne y lana). Y otorgó 44 puntos y US$ 12,5 pro oveja al primero; 42 y US$ 7, al segundo; y 33 y US$ 4,8, al tercero.

“No hay que dejarse llevar por un año, si no ver las tendencias”, remarcó Ciappesoni, y reveló que a futuro se viene “el borrego virtual”, un émulo del novillo virtual de INAC. “Será una estimación sobre valores genéticos como el peso corporal, peso del vellón limpio y sucio, y largo de mecha”, acotó.

Datos del núcleo genético

La técnica de INIA, Zully Ramos, abrió la jornada con datos de los resultados productivos y reproductivos –serie histórica (desde 1999) y 2013– del núcleo genético ultrafino de la unidad experimental Glencoe.

El peso vivo de la majada fue de 49 kilos en promedio antes de la encarnerada, con un alto porcentaje de borregas de 2 dientes (29%, el más alto desde 2008).

En los primeros cuatro años del Crilu el índice de preñez fue 74%, en tanto que en 2013 se ubicó en 81%, con 94% de parición. Mientras el Proyecto Merino Fino finalizó con un promedio de 18 micras, el Crilu llegó a un promedio de 15,7 micras en 2013 (había sido 16 micras en 2012). Ramos remarcó que “hoy el 100% de la lana producida en 2013 es igual o menor a 17 micras. Por otra parte, el peso promedio del vellón alcanzó a 3,84 kilos.

Ramos reseñó la evolución del peso vivo de la progenie 2012, que el 2 de enero pasado era de 12 kilos promedio, con destete a un potrero libre de campo natural con control de forraje, con suplemento de ración peleteado.

En otoño, se priorizó a los machos en un verdeo o pradera, donde la ganancia diaria fue de 151 gramos, llegando a la esquila el 22 de octubre con un peso vivo de 57,8 kilos. Las hembras tuvieron una ganancia diaria de 65 gramos y llegaron a la esquila con 39,9 kilos. Al 9 de diciembre, los machos pesaron 63 kilos y 40kilos las hembras.

El primer fruto

Pedro Otegui, director de Lanas Trinidad SA, la principal textil del país, anunció que la empresa prepara el primer embarque de tops de lana ultrafina con destino al mercado internacional. La lana será peinada en la fábrica que la empresa posee en Trinidad,Flores.

Se trata de un contenedor de 20 toneladas, confirmó a El Observador Agropecuario Fabio Montossi, director del Programa de Carne y Lana del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), institución que integra el Consorcio Regional de Innovación de Lana Ultrafina (Crilu) junto a la Sociedad de Criadores de Merino Australiano y criadores de la raza.

Los 20 mil kilos del contenedor se formarán con 8.600 kilos provenientes de lanas del núcleo genético ultrafino del Crilu, que se encuentra en la estación experimental Glencoe de INIA Tacuarembó, y 11.400 kilos que aporta Lanas Trinidad SA.

En un primer lote, el Crilu aportará lanas con un micronaje de entre 14,1 y 16 micras, en tanto que en un segundo lote habrá lanas entre 16,1 y 18,5 micras. Las lanas que aportará Lanas Trinidad SA “son de similar micronaje”, acotó Montossi.

Se trata de la primera producción de este tipo del Crilu, que se inició hace cuatro años como continuidad de un proyecto de afinamiento de lana de la Sociedad de Criadores de Merino Australiano.

Montossi, quien integra el grupo que conduce el emprendimiento productivo, agregó que el negocio de exportación que se puso en marcha “es el paso que necesitábamos para consolidar un proceso que llegará hasta la prenda con una marca de Uruguay: el Crilu”.

Otegui comentó durante una intervención en la jornada de divulgación del Crilu en INIA Tacuarembó que para producir los 8.600 kilos que aportará el consorcio se necesitan 20 mil kilos de lana sucia. Y agregó que la idea es “generar pruebas para enviar a los mercados”.

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