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El foco de los productores está puesto en las lluvias pronosticadas para los próximos días. Por si se cumplen y la intensidad que tendrán para revertir la condición de las chacras luego de la ola de calor y tiempo seco. Queda todavía un porcentaje de 10% a 15% del área de soja de segunda sin sembrar, mientras queda por ver cuánto de lo último implantado deberá resembrarse.

Los precios para los productores oscilaron en un rango con centro sobre US$ 450 por tonelada aunque sin operativa ante la incertidumbre climática a pesar que el volumen físico vendido a futuro es muy poco.
Si se confirman lluvias para Argentina y el Sur de Brasil debería haber una presión bajista sobre los precios ya que conservaría el potencial de un aumento en la cosecha suramericana.

A eso se suma que en poco tiempo Brasil ya entrará al mercado. Es así que el mercado en Chicago está expectante ante posibles cancelaciones de compras chinas de soja estadounidense. A eso se suman los ajustes que realizan los grandes fondos especulativos sobre fin de año que podría llevar a una liquidación de contratos de soja.

En el trigo la actividad es reducida por la fecha del año y porque los brasileños aguardan por lo que hará el gobierno argentino en cuanto a la liberación de embarques.

El Ministerio de Agricultura de ese país elevó su pronóstico de producción de trigo de 8,5 millones a 9 millones de toneladas, pero casi no realizó ajustes sobre su previsión de exportaciones, que se ubicó en 2,1 millones de toneladas.

En el mercado se considera que la oferta sería algo más abultada, pero el gobierno quiere asegurar el abastecimiento interno. Hay temor que Argentina libere poco volumen porque eso dará más argumentos a los brasileños para volver a sacar el Arancel Externo Común a las importaciones de trigo de fuera del Mercosur.
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