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El sindicato de profesores de Montevideo (ADES), la filial más numerosa del país con 3.000 afiliados, ya fijó paros para el 25 y 26 de julio y el 1º y 2 de agosto. Las otras filiales que también rechazaron el pacto entre líderes de la Federación Nacional de Profesores (Fenapes) y el Consejo Directivo Central (Codicen), como Canelones, San José y Rocha, también proyectan medidas durante los tres meses que el Parlamento estudie la Rendición de Cuentas.

Si bien estaba a favor del fin del conflicto, el secretario general de Fenapes, José Olivera, explicó a El Observador que la Asamblea General de Delegados del gremio liberó a las 51 filiales a tomar las medidas que entiendan necesarias. “Elaboraremos un plan de acción para los últimos días de julio y los primeros días de agosto, durante el debate parlamentario de la Rendición de Cuentas”, dijo.

El dirigente por San José, Marcel Slamovitz, afirmó que será analizada la posibilidad de ocupar otra vez algunos centros educativos. Además se buscará apoyo de otros sindicatos en el marco de la discusión parlamentaria por la Rendición de Cuentas.

La paz que no llegó
Tras cuatro días de paro en las últimas dos semanas de junio, que afectaron otra vez a los 234.455 estudiantes de Secundaria, el gobierno comenzó a mover sus fichas para moderar a los docentes. Los líderes de Fenapes, Olivera y Oroño, estuvieron reunidos el martes y miércoles de la semana pasada con el ministro de Economía, Fernando Lorenzo, y con el de Educación, Ricardo Ehrlich. Oroño también visitó el despacho de la senadora Lucía Topolansky (MPP).

El rumbo de las negociaciones se encauzó el jueves, cuando intervinieron los dirigentes del PIT-CNT, Juan Castillo y Fernando Pereira, que aseguraron la paz sindical a Seoane. El viernes hubo otra reunión, de la que participó Olivera.

El encuentro del viernes terminó en la firma de la paz sindical, que un día después no pasó el filtro de la asamblea de Fenapes, y por eso el conflicto docente sigue.
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