Un profundo trastorno sufrirán la industria y el comercio textiles, a partir del 1 de enero, al desaparecer las últimas cuotas de importación, consagrando así toda la fuerza de China en el sector.
Un profundo trastorno sufrirán la industria y el comercio textiles, a partir del 1 de enero, al desaparecer las últimas cuotas de importación, consagrando así toda la fuerza de China en el sector.
Este cambio hace temer un derrumbe de sectores enteros de sus economías a ciertos países pobres muy dependientes del textil.
Estos países, que disfrutaban de un acceso preferencial a los mercados de los países ricos gracias a esas cuotas, pueden ver sus ventajas aniquiladas por la competencia de China y la India, que disponen al mismo tiempo de materias primas, de una poderosa industria textil y de una mano de obra calificada y a bajo precio.
El choque económico y social será muy importante en los paises más pobres, adelantó la Oficina Internacional del Trabajo aunque no hizo una evaluación del impacto.
Según éste, Bangladesh, al que el sector textil proporciona 95% de los ingresos de exportación, perderá un millón de empleos, es decir la mitad de la mano de obra del sector. Los empleos que se perderán serán un millón en Indonesia y 300.000 en Sri Lanka.
Según un estudio publicado en agosto por la Organización mundial del comercio (OMC), la parte del vestuario chino en el total de las importaciones de estos artículos a Estados Unidos debería representar 50% después del fin de las cuotas, contra 16% actualmente. La parte de México, por el contrario, caería de 10% a un 3%.
Estas previsiones podrían ser atenuadas por efecto de los derechos de aduana y los acuerdos de libre comercio regionales. Por ejemplo, Tratado de Libre Comercio de América del Norte seguirá favoreciendo a México respecto a la competencia asiática en el mercado de Estados Unidos.
Para responder a la inquietudes de una invasión de vestuario chino a través del mundo, China anunció el 13 de diciembre que establecerá derechos de exportación a ciertas categorías de productos textiles a contar del 1 de enero. Pero la medida aparece sólo como una fachada.
(AFP)