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Prohibido maratonear: series para digerir con tiempo

Mientras las maratones rigen la televisión por streaming, algunas series se resisten a la tendencia y proponen un consumo más pausado

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21 de mayo de 2018 a las 05:00

Uno. Dos. Tres capítulos. Cuatro. Uno más. Ya van cinco. ¿Por qué no seis? Total, la tarde ya se fue. Tragar, tragar, un episodio atrás del otro, atragantarse de tramas, personajes, historias que se digieren con facilidad, que siempre dejan espacio para uno más. Queda uno, solo uno. Y le echamos la culpa a Netflix. Él es quien engancha los capítulos, quien dice que ahora que se terminó una serie, se puede ver esta otra que es parecida. Que si estos 13 capítulos se liquidaron en dos días, estos otros 10 se pueden liquidar en uno. La cuestión es, al final, consumir. Tragar, disfrutar y olvidar. Cliquear, darle al play, pantalla completa y consumir. Uno, dos, tres, cuatro y así hasta el final. Y después, empezar de nuevo.

El streaming llegó para proponer otra forma de ver televisión y para revolucionar las costumbres ya intrínsecas del televidente promedio. Esa que, por ejemplo, mantenía a los espectadores expectantes semana a semana para poder ser testigos en vivo del desenlace de esa historia que quedó inconclusa desde el capítulo anterior. La espera, el ansia que comía cabeza durante siete días, se diluyó cuando una plataforma en particular comenzó a vomitar temporadas de manera completa. Y con eso, cambió las reglas de juego.

Cuando el espectador se quiso acordar, la ansiedad pasó a un nivel superior. Esperar semana a semana ya no era una tortura, era herético. Incluso, el televidente promedio se acostumbró tanto a no esperar, que los 15 segundos de distancia entre capítulo se volvieron incómodos, inexplicablemente inútiles. Arcaicos. Y todo fue aún más lejos cuando otro botón milagroso permitió adelantar los títulos de apertura.

Hoy, en general, rige la cultura del maratón. Lo que más vende es lo que se mira más rápido, lo que se pueda consumir de la forma más ligera posible. Con Netflix y su culto al maratón a la cabeza, esta manera de ver series se adueñó de varios trozos de la torta que representan los espectadores. Narcos, Stranger Things, La casa de papel, El marginal, Merlí, House of Cards, El mecanismo, todas ellas se inscriben en una categoría que incluso tiene su propio apartado dentro de la plataforma roja.

Y si bien cada persona es libre de disponer de su tiempo como prefiera, los problemas aparecen cuando el "quiero hacerlo" se transforma en un "tengo que hacerlo". Cuando la diversión se transforma en obsesión. Y claro, cuando se pasan horas y horas frente a una pantalla sin moverse y el cuerpo empieza a sentirlo. Según un estudio publicado por Journal of Clinical Sleep Medicine, cuantos más largos son los maratones de series, peor es la calidad del sueño, se padecen más síntomas asociados al insomnio y mayor es la fatiga al día siguiente. Como si fuera comida o alcohol, el atracón de series tampoco parece traer buenas repercusiones.

Pero todavía hay otro mundo, uno en el que las series –más allá de su emisión semanal– están pensadas para ver de a un capítulo. A lo sumo, de a dos. Son programas que requieren mayor concentración, atención a sus detalles, o bien la extensión de sus episodios raya la duración de una película o su ritmo es demasiado "lento" para los estándares frenéticos de la actualidad. Este tipo de producciones también existen en Netflix, y, en especial, en servicios y productoras como HBO o Fox.

Seis producciones para ir de a poco

1. Westworld

Es el caballo de batalla actual de HBO y su segunda temporada está en plena ejecución. Westworld es una de las mejores producciones que la televisión tiene en este momento y seguirle el tranco no es sencillo. Requiere de mucha concentración, un foco especial para las múltiples líneas temporales y, a veces, de un descanso. Ver varios episodios de esta producción seguidos puede llegar a hacerle explotar el cerebro. Figurativamente, claro. Por suerte, se estrena uno por semana.


2. Peaky Blinders

Esta producción de la BBC Two acaba de ganar el Bafta a mejor drama del año de la televisión inglesa y tiene sus cuatro temporadas disponibles en Netflix. Está renovada para una quinta y se planean dos más, por lo que si quiere ponerse al día con la historia del ascenso de Tommy Shelby –cabeza de una familia de gánsteres irlandeses en el Birmingham de la década 1920– tiene tiempo. Eso sí, deberá consumirla en dosis pequeñas, porque sus capítulos son bastante extensos y suceden tantas cosas que es mejor dejar descansar la cabeza tras los créditos.

3. Mindhunter

David Fincher guardó uno de sus mejores trabajos para Netflix. La serie Mindhunter, que sigue los estudios que determinaron los patrones que caracterizarían a los asesinos en serie, es una de las grandes producciones del año pasado. Sin embargo, sus 10 capítulos avanzan de manera pausada y se meten en algunos de los recovecos más oscuros del alma y la mente humana, por lo que puede resultar abrumadora. Para disfrutarla mejor, lo ideal es ir poco a poco.


4. Legión

Una serie de superhéroes que no es precisamente una serie de superhéroes, sino un viaje interior y lisérgico a una de las mentes más extrañas que hoy se pueden encontrar en la ficción. Eso es Legión, una serie de FX que ya va por su segunda temporada. Colorida, extraña, engañosa y aparentemente carente de hilo conductor, ver varios capítulos de Legión puede resultar incómodo y epiléptico. Sin embargo, si se avanza de a poco puede llegar a ser una verdadera maravilla.

5. Twin Peaks

David Lynch no es un director dispuesto a confortar al espectador y ni hablar de darle algo fácil para digerir. De forma paralela a su carrera en el cine, Lynch es el creador de Twin Peaks, una serie legendaria que el año pasado estrenó su última temporada. Llena de tramas que quiebran cabezas y pasajes oníricos, la fantasía televisiva de Lynch no es precisamente una serie accesible para una maratón.


6. Better Call Saul

Como serie derivada del fenómeno Breaking Bad, los seguidores de Saul Goodman esperaban ver más del personaje que acompañó a Walter White. Sin embargo, se encontraron con una compleja historia de fracasos y desgracias con suerte que superó todas las expectativas. Según aseguran varios seguidores, Better Call Saul es aún mejor que su serie madre. Sin embargo, las correrías legales de Jimmy McGill transcurren a un ritmo que se aleja de los estipulados por las series "maratoneras", y, como otras producciones de esta lista, se disfruta más cuando se ve de forma paulatina.



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