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Los incidentes ocurridos en el Parlamento el martes por la noche quedaron como un antecedente más de violencia entre legisladores. No hubo disculpas públicas de los involucrados ni sanciones para los diputados que se tomaron a golpes. El diputado colorado Washington Abdala propuso la creación de una comisión de ética que actúe cuando se registran incidentes en el Parlamento. El legislador dijo a Observa que el proyecto que elaboró plantea “aspectos punitivos” para los parlamentarios que se ven involucrados en este tipo de hechos, tal como se hace en otras partes del mundo.

“Planteo el tema de la rebaja salarial como sanción porque es donde más duele. Ante eso el que quiera agarrarse a las piñas lo va a pensar dos veces”, dijo Abdala.

El proyecto prevé que la comisión actúe de oficio cuando se produzca un incidente, teniendo que presentar antes de las 72 horas un informe sobre los hechos.

Actualmente el artículo 115 de la Constitución regula este tipo de actitudes de los parlamentarios, pero rara vez es aplicado. “Cada Cámara puede corregir a cualquiera de sus miembros por desorden de conducta en el desempeño de sus funciones y hasta suspenderlo en el ejercicio de las mismas, por dos tercios de votos del total de sus componentes. Por igual número de votos podrá removerlo por imposibilidad física o incapacidad mental superviniente a su incorporación, o por actos de conducta que le hicieren indigno de su cargo, después de su proclamación. Bastará la mayoría de votos de presentes para admitir las renuncias voluntarias”, señala.

Aunque las sanciones existen, las mismas fueron aplicadas contadas veces. En 1942 el diputado colorado Alejandro Kayel, quien se había pronunciado a favor de la política Nazi, fue separado de su cargo a raíz de una serie de artículos que defendían ese régimen en su publicación Libertad.

Más tarde en 1972, se volvió a aplicar ese artículo al diputado frenteamplista Washington Leonel Ferrer, quien fue acusado por la Justicia militar de colaborar con organizaciones subversivas.

Uno de los más recientes fue el del senador frenteamplista José Germán Araújo en 1986, por incitar a actos, a motines callejeros contra otro miembro de la Cámara de Senadores o genéricamente.

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