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La seguridad volvió a ser un tema de campaña. No solo porque según todas las encuestas sigue apareciendo como el tema que más le preocupa a los uruguayos, sino también porque los presidenciables los pusieron en su agenda al tope de la lista.

El colorado Pedro Bordaberry lo asumió desde el principio como uno de sus ejes electorales. Luis Lacalle Pou (Partido Nacional) consideró la semana pasada al presentar su programa de gobierno que lo que sucede en la seguridad es una “emergencia”. Y el oficialista Tabaré Vázquez volvió a poner el asunto arriba de la mesa esta semana, al repetir primero que mantendrá a Eduardo Bonomi como ministro y al emplazar luego a los opositores a mostrar sus planes y sus equipos de gobierno para este tema.

¿Pero se debate sobre cómo solucionar el problema de la inseguridad? Poco y nada. Por ahora el diálogo político entre opositores y gobernantes se ha centrado más en el chisporroteo político que en planteos de fondo.

El Observador analizó los programas de gobierno de blancos, colorados y frenteamplistas y comprobó que gran parte de las iniciativas o son generalidades sin un aterrizaje concreto o ya están en ejecución.

Entre las pocas ideas innovadoras que hay, también hay repetición. Oficialistas y opositores tiene muchos puntos de acuerdo sobre qué hacer. Aumentar el patrullaje, intervenciones focalizadas integrales que comprendan aspectos de seguridad y sociales, son algunos de los puntos de acuerdo. Además todos coinciden en que es necesaria la “autoridad” y el “mando” superior en la Policía. Ninguno de ellos ejemplifica cómo concretar eso.

Las diferencias
En sus programas, tanto blancos como colorados son muy críticos de las políticas de la izquierda en materia de seguridad. “Adoptaron una visión ingenua e ideologizada sobre los orígenes del delito y sobre las formas de combatirlo. Creen que al delito se lo puede controlar atendiendo únicamente a sus causas sociales y confunden el autoritarismo con el sano ejercicio de la autoridad”, dice el programa de los nacionalistas.

Los colorados afirman que el deterioro de la seguridad pública en el Uruguay es acompañado por la falta de respuestas y de resultados positivos a través de un eficaz combate al delito.

Por su parte, el Frente Amplio asegura que su propuesta es mucho más integral. “A diferencia de la visión de la derecha que plantea únicamente la respuesta policial, el aumento de las penas y la rebaja de la edad de imputabilidad, este enfoque está centrado en tres definiciones claves: el ejercicio de la autoridad; la práctica de la reciprocidad y el desarrollo de la convivencia”.

Entre las propuestas también hay muchas vaguedades o propuestas que nada tienen que ver con la seguridad. Los blancos por ejemplo ponen como un punto el reciclar los chalecos antibala.

Los colorados dicen que hay que “reforzar la interacción ciudadano/policía”.

Los frenteamplistas afirman que “se desplegarán acciones de fomento de la cultura ciudadana” en busca de “fortalecer el uso intensivo del espacio público”. (Producción: Gonzalo Charquero, Gonzalo Ferreira y Natalia Roba)
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