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La decisión del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, de obligar a los importadores a exportar para poder continuar con su negocio comenzó a generar un mercado negro del comercio exterior. Exportadores con saldos para vender e importadores desesperados confluyen en acuerdos que, muchas veces, superan ampliamente los valores negociados en los mercados externos.

Los sobreprecios oscilan entre 7% y 10%, porcentajes de aumento que por el momento están siendo aceptados sólo por algunos importadores, precisaron fuentes del mercado.

Moreno obligó a todas las empresas a firmar acuerdos para equilibrar la balanza comercial. A las que producen en el mercado local y también importan, les resulta más sencillo adaptarse al esquema de compensación, pero también aquellas firmas netamente importadoras están buscando la forma de sobrevivir a la nueva etapa del comercio administrado. El funcionario lo planteó claramente en una de sus últimas reuniones con empresarios. “Al que se adapta al modelo, le irá bien. Al que no, le irá mal”, dijo en forma tajante. Y puso como ejemplo a BMW como una de las empresas que no lo entendieron, por lo que “le fue mal”, a diferencia de “Audi, que sí lo hizo y le fue bien”.

“Los exportadores quieren vender sus saldos 7% más caro del valor que colocan sus productos en los mercados externos y por el momento no están pudiendo cerrar los acuerdos”, señaló el ex presidente de la Fundación Exportar y director de la consultora DNI, Marcelo Elizondo, quien está trabajando con varias empresas que buscan compensar sus importaciones.

Los exportadores que quieren vender saldos chicos, buscan cobrar porcentajes de incrementos de precio más elevados, que no son aceptados por los importadores, señaló Elizondo. De acuerdo con el experto en comercio exterior, ya se han concretado varias operaciones de compensación “los denominados acuerdos del 1 a 1” entre empresas de un mismo grupo; en otros casos, hubo compromisos que hasta se plasmaron en documentos presentados ante la secretaría de Comercio Exterior. “Pero en esos casos, faltan los acuerdos en torno al precio”, dijo Elizondo.

Generalmente, los importadores buscan exportadores de productos del mismo rubro en el cual se desempeñan, ya que en muchos casos “en las grandes empresas, por ejemplo” no pueden exportar cualquier mercadería. Se juega la marca y, por otro lado, exigen requisitos de calidad altos que no cualquier firma puede cumplir.

Una vez sellado el acuerdo y convenido el precio, los importadores deben buscar el cliente en el exterior. En muchos casos, los propios exportadores les piden que le vendan su mercadería a sus clientes, por lo que se produce una triangulación. En otros, las empresas tienen sus global traders en el mundo que salen a buscar nuevos compradores y satisfacen así con el objetivo de Moreno: captar nuevos mercados.

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