Punta del Este se despierta con el sonido del martillo mecánico
Las 55 torres que se erigen en el principal balneario son el resguardo de los inversores
Apenas sale el sol, el sonido del martillo mecánico –que puede resultar molesto para los turistas– es parte en estos días del sonido ambiente tradicional de Punta del Este, que vive una explosión en la construcción de edificios, solo comparable a la de los años 80 cuando el balneario comenzó a tomar la forma que hoy desarrolla.
Un desafío
Las obras previstas y la rapidez con que se ejecutan obligan a la Intendencia de Maldonado a moverse rápido para prever problemas, por ejemplo en el saneamiento, de vialidad y hasta en el tránsito.
Todos los edificios –que en esta zona se piensan con servicios como si fueran hoteles con piscinas y canchas de tenis, además de seguridad apoyada en tecnología– deben proyectar, como mínimo, un estacionamiento de auto por apartamento, según lo explicó a El Observador el arquitecto Julio Riela, director de Planeamiento de la Intendencia. Las autoridades también piensan en “intervenciones urbanas” como flechar más calles, ensanchar otras y establecer arterias paralelas a las avenidas principales para dar fluidez a un tránsito que en verano, a ciertas horas, se torna lento.
La intendencia gestionó en 2011, 720 mil metros cuadrados de permisos de construcción y aprobó 500 mil. En 2010 la comuna había gestionado 600 mil metros cuadrados. “Si se analiza el comportamiento de esos datos se observa que el aumento es sostenido desde hace seis o siete años y por tanto la inversión es constante” dijo Riela.
Para el jerarca, más allá de las bondades de Punta del Este como balneario top para invertir, la crisis mundial provocó un corrimiento de los capitales desde lo financiero y “hoy se confía en el ladrillo”, afirmó.
Inversión de argentinos
El arquitecto Ricardo Weiss opinó que los argentinos siguen siendo los principales inversores en la industria de la construcción, pero hubo “una diversificación” y las empresas provienen de Brasil, España, Italia además de los constructores uruguayos que son minoría. Los compradores de propiedades son también, en orden, de esos países.
Un problema reiterado por los empresarios es la falta de personal calificado. Eso lleva, dijo Weiss, a utilizar “más herramientas” como grúas o sistemas de encofrados que permitan ahorrar personal y costos. Se estima que una grúa representa el trabajo de 15 obreros.
Por su parte, Ignacio Otegui, marcó desde la Cámara de la Construcción el buen momento del sector que “en 2012 continuará con alta demanda”. “Todo hace suponer que no habrá un parate y los capitales seguirán llegando de diferentes lugares cuando hace 15 años la inversión provenía sólo de Argentina”, explicó.
De todos modos, hay algunas “alertas” a considerar, dijo Otegui. Por un lado está la falta de personal que se acentuará más en la próxima primavera cuando la obra de la pastera Montes del Plata requiera de 6.000 obreros.
Por otro lado están las complicaciones que impone a Argentina al movimiento de divisas y el convenio de intercambio de datos fiscales que negocia con Uruguay. En su opinión, ese acuerdo debería evitar la doble tributación y la retroactividad. El otro alerta para el sector es el valor del dólar porque “Uruguay está caro en esa moneda” y si no se mantiene la productividad “la factura llegará”, dijo el empresario.
El metro cuadrado
Según datos de la Intendencia de Maldonado y operadores privados, el metro cuadrado en la construcción tiene un costo promedio entre US$ 1.500 y US$ 1.700. Esa superficie luego se comercializa al público por encima de US$ 3.000.
68.000
Obreros. Al cierre de 2011, el número de obreros registrados en el Banco de Previsión Social (BPS) tuvo un importante crecimiento respecto al año anterior, según datos de la cámara empresarial.