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Qué cambia para las madres con la reglamentación de la nueva ley de lactancia en lugares de trabajo

Un decreto estableció criterios a cumplir por las compañías sobre condiciones de las salas de lactancia y el tiempo que dispondrán las mujeres

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08 de agosto de 2018 a las 14:25

En Uruguay está vigente una ley que obliga a toda empresa, ya sea pública o privada, a disponer de una sala de lactancia en sus instalaciones para que las mujeres amamanten a sus bebés en horario laboral, o para que puedan extraerse la leche en un ambiente tranquilo.

La norma fue reglamentada a fines de julio mediante un decreto que estableció distintas condiciones que las empresas deberán cumplir sobre los lugares destinados a la lactancia y el tiempo que tendrán las madres para desarrollar la actividad.

En este contexto, Unicef presentó el miércoles una guía práctica que sirve como asesoramiento técnico para crear la sala, en una conferencia que desarrolló junto a los ministerios de Salud Pública (MSP) y el de Trabajo y Seguridad Social, en World Trade Center.

"Fomentar la lactancia es uno de los objetivos sanitarios que tenemos como hoja de ruta", dijo el ministro Jorge Basso. Una meta que ahora se pretende alcanzar con la colaboración del sector empresarial.

Las obligaciones para las empresas

La ley obliga a toda empresa conformada por 20 o más mujeres, o por un total de 50 funcionarios, que disponga de una "salas de lactancia" para que las madres puedan extraerse leche con privacidad y tranquilidad. Asimismo, las compañías que cuenten con un número inferior al indicado, deberán contar con "espacios de lactancia": áreas que cuentan con las mismas obligaciones que las salas, pero tienen mayor flexibilidad en cuanto al tamaño del lugar.

Según la norma, durante una jornada laboral de ocho horas, la mujer tiene derecho a realizar dos pausas de 30 minutos para dedicarlas a la lactancia "con independencia del descanso intermedio", según la reglamentación promulgada el 30 de julio de 2018.

"Los empleadores deberán dar cumplimiento a lo dispuesto en el artículo precedente, autorizando la interrupción del trabajo y garantizando a la trabajadora el uso del tiempo para lactancia con independencia del descanso intermedio", dice el texto.

"Esta diferenciación es relevante. La idea no es que la mujer se extraiga su leche en el tiempo que tiene para descansar, sino que se deben respetar las dos pausas de media hora cada una", explicó Gerardo Rey, inspector general del Ministerio de Trabajo.

Consultado por El Observador, el jerarca sostuvo que "la nueva norma depeja las dudas jurídicas" sobre el momento en que se debía desarrollar la lactancia y remarcó que no debe ser llevada adelante durante los momentos ya estipulados como descanso.

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Carolina De León, coordinadora de lactancia materna del MSP, informó que siete de cada diez bebés ya no consumen leche materna a los seis meses de nacidos. "Este es un número que nos preocupa", sostuvo la especialista. Según explicó, los niños deben llegar a esa edad alimentándose solamente de la leche de su madre. Posteriormente, se incorporan otros alimentos complementarios, pero no es adecuado que el bebé abandone la lactancia antes de ese tiempo.

El problema, dijo, es que la gran mayoría de las mujeres retoman su actividad laboral cuando el niño tiene entre dos y tres meses de nacido, justo cuando acaba su licencia maternal. Según sostuvo, está comprobado que el retorno a los trabajos es una de las principales causas del destete, ya que el estrés corta la producción de leche en el cuerpo de la madre. Por eso es necesario que las empresas colaboren con el período de lactancia de sus empleadas, sostuvo De León.

Una de las acciones concretas para hacerlo es, justamente, disponer de salas especiales para que las madres puedan extraerse la leche cuando su cuerpo lo necesite.

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Según un estudio elaborado por Deloitte, el 65% de las empresas privadas en Uruguay todavía no disponen de las salas de lactancia en sus instalaciones. Mientras que, por ejemplo, en Perú, más del 90% de las compañías del sector privado ya cuentan con este servicio.

Rey aseguró que no alcanza solamente con tener la sala a disposición de los empleados, sino que también se debe asegurar cierta flexibilidad para que las mujeres hagan uso de ella. La implementación y posterior fiscalización de la ley será un proceso paulatino que tardará algunos meses en concretarse.

Lugar accesible y lejos de los baños

La regulación determina un mínimo de condiciones a cumplir. Sin perjuicio de ello, cada empresa podrá complementar los espacios maternales con lo que considere oportuno. Los requisitos básicos son, por ejemplo, ubicar la sala alejada de los baños, ya que por razones sanitarias este es un sitio incompatible para amamantar o extraerse la leche.

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El espacio de lactancia tampoco debe ser parte del área de servicio de la empresa. Tiene que estar lejos de todo producto tóxico, sucio o contaminado. A su vez, debe ser accesible para todos los empleados y contar con un mobiliario adecuado, iluminación y ventilación. Asimismo deberá tener acceso a agua potable, para que la madre beba y pueda utilizar para higienizar los instrumentos que utilizó.

La leche materna es un alimento natural y no está procesado. Puede caducar. Para que no pierda sus propiedades, debe mantenerse acondicionado. Se exige, en este sentido, que las salas cuenten refrigeración.

Asimismo, el espacio debe ser un lugar cómodo, tranquilo y privado.

La sala: beneficios para la empresa

Esta comprobado que las mujeres que cuentan con una sala de lactancia en su trabajo demuestran mayor compromiso y rendimiento laboral. Son más operativas porque se sienten protegidas. Las empleadas manifiestan mayor motivación y eso favorece la reincorporación a sus actividades. Asimismo, disponer salas de lactancia mejora también la imagen corporativa de las instituciones, dado que demuestran preocupación por las empleadas y sus familias.

Por otra parte, la leche materna, además de ser un alimento necesario, es una sustancia que actúa como medicamento para el bebé. Por lo tanto, los niños que la consumen enferman menos y así se reduce el ausentismo laboral de sus madres.

Las salas de lactancia, entonces, contribuyen a reducir la rotación del personal. Los trabajadores se sienten apoyados por sus corporaciones y por lo tanto, aumenta la retención de los empleados. Esto se traduce en un ahorro por parte de la empresa, ya que no debe seleccionar ni capacitar nuevos funcionarios.

Beneficios para la madre y el niño

Jorge Quian, subsecretario del MSP, destacó que lactancia es un derecho de los niños, de las madres y de toda la comunidad, se debe defender desde todos los sectores sociales y políticos.

"El derecho a una lactancia segura y prolongada permite que los niños sufran menos enfermedades crónicas no transmisibles, como la diabetes, la hipertensión y la obesidad", dijo el jerarca y destacó que, además, los bebés que son amamantados serán personas más sensibles y con menos vinculación a la violencia y a las drogas.

"Por su parte, la madre tiene el derecho a saber que su leche es el mejor alimento que puede recibir su hijo", agregó Quian y desmintió enfáticamente que los productos sustitutos tengan propiedades superiores a la leche materna. "Muchas empresas se han dedicado a convencer que la leche industrial es mejor que la leche de la madre y eso es una gran farsa", criticó el jerarca y se lamentó que los objetivos comerciales se ubiquen por encima de la salud, solo por contar con una buena campaña publicitaria.

Quian dijo que la lactancia prolongada también configura un derecho para toda la sociedad, ya que es sinónimo de niños más sanos. "En el futuro serán individuos hábiles para la comunidad, en cuanto a inteligencia, emocionalidad y a sus conducta sociales", apuntó.

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