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El regreso de Keanu Reeves

Luego de 15 años del éxito de Matrix y tras más de una década sin participar en un filme de Hollywood de gran resonancia, Keanu Reeves vuelve apostar a las mega producciones con su último filme 3D, 47 Ronin.

La película representa el debut del director de comerciales Carl Rinsch y se basa en una leyenda japonesa del siglo XVII, en la que Reeves interpreta a un paria que se une los 47 Ronin, hombres desheredados de la tradición samurai. Su objetivo es vengarse del traidor que mató a su señor y los condenó al destierro y al deshonor.

El filme, que se emparenta estéticamente con películas como 300, El señor de los anillos o Gladiador, cuenta con la presencia de reconocidos actores japoneses como Rinko Kikuchi (Babel) y Hiroyuki Sanada (Perdidos).

La película no fue bien recibida por la crítica de EEUU, que la tildó de rígida e insulsa. Tampoco funcionó bien en la taquilla, la cual podría representar una pérdida para la inversión de los US$ 200 millones de los estudios Universal Pictures.

Mafiosos a la francesa

Luc Besson, director francés de películas como El perfecto asesino y Juana de Arco, vuelve con un elenco de estrellas estadounidenses y una temática mafiosa ambientada en Normandía. El argumento gira en torno a una conocida familia mafiosa estadounidense que se traslada a la citada región francesa bajo un programa de protección de testigos del FBI. Aunque hacen lo posible para adaptarse a su nuevo estilo de vida, los Manzoni enseguida se verán obligados a utilizar los viejos métodos para solucionar los problemas familiares.

Adaptación de la novela Malavita, del escritor francés Tonino Benacquista, la cinta no tuvo buena recepción pese a las actuaciones de Robert De Niro (haciendo de mafioso por enésima vez), Michelle Pfeiffer y Tommy Lee Jones. De acuerdo a The New York Times, “la película tiene muchos agujeros. Tiene cambios bruscos de tono, una historia incoherente y unas subtramas abandonadas. Ni siquiera trata de resultar creíble. Pero las buenas interpretaciones de los actores mantienen su energía eléctrica.

La última del “Woody Allen argentino”

“Esta es una peli sobre los pactos construidos para servir de continente de cualquier emoción; si no todo sería un desastre, pero llega un día cuando ese sentimiento –que fue causa del pacto– se desvanece, y uno puede seguir viviendo con lealtad hacia pactos vencidos, vacíos, cáscaras sin nada adentro”, dice Daniel Burman (El abrazo partido y Derecho de familia), sobre el tema de su última película, El misterio de la felicidad.

Sobre la historia del vínculo entre Guillermo (Francella) y Eugenio (Fabián Arenillas), el realizador contó que le resultó atractivo “mostrar cómo se sublima el amor dentro de una amistad entre varones. Algo no tan explorado es que entre hombres se dan relaciones fuertes, inexplicables”.
Las carrera de Burman ha tenido irregularidades pero el argentino es dueño de un universo propio, con el tema de la familia siempre presente, y un oficio narrativo innegable, cualidades que lo colocan en el sitial del “Woody Allen argentino”.

Daniel Burman entrega su película más modesta en términos formales, pero la más impresionista, la más introspectiva.

Jóvenes contra los extraterrestres

Ambientada en el año 2070, con una humanidad en guerra constante contra una raza extraterrestre conocida como los Insectores, El juego de Ender cuenta la historia de Ender Wiggin, un niño prodigio que es reclutado una escuela militar espacial con el fin de prepararlo para una futura invasión. Wiggin se integra entonces a un grupo de jóvenes, que son educados para gobernar en el futuro la denominada Flota Internacional.

Adaptación de la popular novela de ciencia-ficción de 1985 de Orson Scott Card, El juego de Ender ha sido uno de los grandes éxitos de taquilla de 2013 y cuenta con un reparto de reconocidos intérpretes jóvenes y mayores.

La cinta, escrita y dirigida por Gavin Hood (Wolverine: inmortal) cuenta con un elenco integrado por Harrison Ford -en su vuelta a la ciencia ficción después de ser uno de los rostros más representativos de este género durante décadas-, Ben Kingsley y Viola Davis. Entre los jóvenes destacan Asa Butterfield (La invención de Hugo Cabret), Hailee Steinfeld, y Abigail Breslin.
El filme recibió cierta críticas pero en general fue bien recibido sobre todo por sus efectos especiales y sus actuaciones, aunque no obtuvo el entusiasmo que generó el libro de Scott Card.

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