Qué hay que saber del litio

La batería es uno de los componentes que más preocupan: sus particularidades y principales cuidados

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13 de agosto de 2018 a las 05:00

Las baterías parecen algo simple; sin embargo, la tecnología siempre evoluciona para encontrar modelos más eficientes. En el mundo de los smartphones se impusieron las baterías de litio, que desplazaron a las baterías de níquel o cadmio. ¿Pero cómo son?

¿Qué es el litio?

El litio (Li) es un metal alcalino blando, inflamable, blanco plateado, dúctil y muy poco pesado. Es sumamente dañino, ya que si entra en contacto con la piel puede ocasionar grandes lesiones. Si bien no existe en estado libre en la naturaleza, está presente en compuestos en la corteza terrestre.

Actualmente su principal uso se da en las baterías. Las de ion de litio cargan rápido y tienden a durar mucho más. A diferencia de las baterías de níquel, por ejemplo, las de litio tienen una mayor vida útil y densidad energética. Se considera que, al poseer un mayor almacenamiento de energía, pueden aumentar su autonomía. Además, son más livianas, ya que el litio es el material más liviano que existe. No obstante, tienen el problema de que deben sustituirse cada varios cientos de ciclos de carga.

Las baterías de óxido de cobalto/litio tiene el beneficio de una alta densidad de energía que, aunque a veces puede tener problemas de seguridad, son de gran durabilidad. Por otro lado, las baterías de litio/óxido de magnesio son utilizadas por su seguridad, pero su rendimiento no siempre es eficiente frente a altas temperaturas.

En tanto las baterías de fosfato de hierro poseen las mejores cualidades, ya que, además de ser seguras, también duran aproximadamente 2.000 ciclos de carga. Esto la convierte en la batería de litio con la mayor durabilidad. Estas están disponibles en dos composiciones químicas similares: pueden ser cilíndricas o tubulares, o planas de polímero, que son más conocidas como baterías de Li-Po. Ambos tipos producen entre 3,6 o 3,7 voltios.

Batería

Recomendaciones de uso

Emplear cargadores específicos para las baterías, monitorear el proceso de carga, no sobrecargar las baterías y controlar el voltaje y la corriente de carga son algunas de las recomendaciones a la hora de cargar estas baterías.

No se debe esperar a que se descargue el teléfono completamente, ya que muchas celdas de la batería podrían no volver a albergar la misma capacidad de carga. Lo ideal es que se cargue el teléfono entre el 10% y 80% de batería: ni con el máximo de autonomía ni con el mínimo. Y lo ideal es que cada tres meses se hagan cargas de calibraciones.

Lo que hay que tener en cuenta es que estas baterías son sensibles a la exposición a altas temperaturas, por lo que es importante evitar exponerlas ya sea al sol

¿Cómo calibrar?

1. Cargar por completo el dispositivo y dejar que se descargue de forma normal.

2. Con la batería a cero y el teléfono apagado, dejarlo reposar. Apple recomienda entre seis y ocho horas para sus iPhone. Se supone que durante ese tiempo, la batería libera el exceso residual de las últimas cargas.

3. Pasado ese tiempo de espera, aplicar una nueva carga durante las mismas horas de reposo, preferiblemente apagado o en modo avión. Luego, encenderlo. La batería debería volver a estar calibrada.
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