Los tres jóvenes asesinados en un destacamento militar eran marinos de primera y debían custodiar un predio ubicado a metros de la Fortaleza del Cerro en el que se encontraba una vieja antena de radar que ya no se utilizaba.
Los tres jóvenes asesinados en un destacamento militar eran marinos de primera y debían custodiar un predio ubicado a metros de la Fortaleza del Cerro en el que se encontraba una vieja antena de radar que ya no se utilizaba.
Alan Rodríguez hacía cuatro años que había terminado el curso para convertirse en infante de Marina. Tenía 31 años, nació en Rivera y antes de desempeñar esa tarea estuvo en el Ejército en Maldonado.
Alex Guillenea, de 25 años, tenía cuatro hijos. También era de Rivera, y estaba preparándose para ser cabo de segunda, el siguiente escalafón en el personal militar de la Armada Nacional.
En su cuenta de Facebook, su madre compartió la conferencia de prensa del presidente Luis Lacalle Pou cuando anunció que decretaría duelo nacional y que el gobierno trabajaría para hacer justicia por el crimen. En otra publicación, compartió las fotos de sus cuatro nietos. "Hijo, le pido a Dios y a ti que los protejan desde el cielo, yo quedé con la misión de abuela, voy a estar siempre para ellos", escribió.
Juan Manuel Escobar, de 22 años, nació en Montevideo, pero se crió en Tacuarembó. Trabajaba en la Marina desde hacía un año y era padre de un niño que este lunes cumplió un año y cuatro meses.
Su madre también expresó su dolor a través de las redes sociales, y compartió un estado de WhatsApp del joven la noche anterior al crimen. "Jamás podremos decir que hemos llegado porque llegar significa detenerse y nosotros jamás nos detenemos", junto a una foto en el que portaba su uniforme.
Según informó Séptimo Día este domingo y confirmó El Observador con fuentes del caso tenía un antecedente penal por hurto agravado.
Los tres comenzaron el turno de 48 horas el sábado en la noche. La dinámica de la tarea implicaba que dos permanecieran en vigilia mientras otro podía descansar durante la noche.
Los infantes de marina ejecutan y apoyan operaciones navales, de policía marítima y recuperación de infraestructura, además de realizar acciones contraterroristas, según se establece en la ley orgánica de la Marina.
Entre las tareas que realizan se encuentran las guardias en cárceles, como la de Punta de Rieles, y en la base del Puerto de Montevideo, además de otras dependencias de la Armada. También participan en controles en fronteras y otras acciones terrestres.
El sueldo líquido es de aproximadamente $ 20 mil y la formación es exhaustiva, luego de superar un riguroso proceso de admisión.
El curso para ser infante de Marina dura cinco meses y tiene una "exigencia física y mental" severa, en modalidad teórico y práctica, en la que se incluye el adiestramiento para el combate, defensa personal, primeros auxilios, tácticas de infantería, control de disturbios civiles, procedimientos policiales, entre otras.
Hay un período de reclutamiento, para la adaptación a la vida militar y de conocimiento de la Escuela Naval, que permite preparar a los alumnos para comenzar las clases. Se lleva a cabo durante un mes y diariamente se realizan clases de gimnasia, natación e instrucción de infantería.
Para pasar de una jerarquía a otra, deben aprobar exámenes tanto médicos como de liderazgo y de conocimientos militares, que también exigen una preparación.