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La Federación de Funcionarios de Salud Pública (FFSP) resolvió el viernes pasado declararse en conflicto para lograr un aumento salarial y el ingreso de personal en ASSE. Las medidas, que se extenderán durante los 90 días que dure la discusión parlamentaria sobre la Rendición de Cuentas, incluirán ocupaciones en los hospitales y centros de salud.

Pero antes de echar mano a esas medidas, el gremio dará unos 15 días de tregua al gobierno para “negociar”. “Daremos plazo hasta el 1º de agosto”, dijo a El Observador el secretario general del gremio, Pablo Cabrera.

Hoy de tarde habrá una actividad en la policlínica del Cerro, y el próximo 23 realizarán una “movida” en Tres Cruces, con corte de calle y “volanteada” para “informar a la opinión pública”. También se plegarán al paro convocado por el Pit-Cnt para el día 25. Luego se terminará la tregua y empezará la pelea fuerte.

El sindicato pretende un salario base de unos $ 25.000, que es prácticamente el doble de lo que cobran los funcionarios no médicos hoy. A su vez, reclaman el ingreso de 2.000 técnicos y auxiliares en los centros de salud públicos.

Como el gobierno ya ha dicho varias veces que no hay espacio posible en la Rendición de Cuentas para estos reclamos, la FFSP plantea como alternativa utilizar dinero del Fondo Nacional de Salud (Fonasa).

“Cuando se ha dado salvataje a las mutualistas, ha salido del Fonasa. Lo que pedimos es igual tratamiento para ASSE”, señaló Cabrera. A su vez, proponen que el personal ingrese mediante contratos de función pública, que son una alternativa de “ingreso genuino” pero sin la estabilidad definitiva que tienen los funcionarios estatales presupuestados.

El sindicato hizo su propuesta a la ministra de Salud, Susana Muñiz, y espera que sea ella la que respalde la iniciativa ante el resto de los integrantes del Ejecutivo.
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