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El mensaje de Julian Assange es claro: “Tus mentiras nos dicen la verdad que usaremos en tu contra. Tus secretos nos muestran dónde golpear”, pero no es nuevo. Son ideas que se relacionan con Wikileaks desde su creación. De la misma manera tampoco lo es el disco de Calle 13. Su mensaje fue pulido y mejorado, pero no renovado.

René Pérez y Eduardo Cabra vienen luchando con las injusticias, las desigualdades, la censura y la ignorancia desde 2005 cuando editaron Querido FBI. Y es una suerte de leitmotiv que se repite desde Calle 13 (2005) hasta Multiviral (2014) con mayor o menor seriedad, crudeza, humor o violencia.

Su quinto disco, el primero lanzado de manera independiente luego de su quiebre con Sony, fue editado de manera digital y ofrecido a quienes compraron la entrada para sus shows a lo largo y ancho de Latinoamérica, confiando de manera plena en la parte “viral” de su nombre.

Ya desde el comienzo se nota un alejamiento de su último trabajo, Entren los que quieran (2010), y la diferencia se consolida luego de que el disco se desarrolla por completo.

Se trata de una aproximación más seria hacia los temas del grupo. Aquí el baile –como dice Cuando los pies besan el piso– es el mecanismo para ganar la guerra; está al servicio del mensaje. Pero ya no es un baile como los de antes. En este disco, el reggaetón del cual desde los comienzos se quisieron alejar pero que figuraba unido a otros sonidos latinoamericanos, ahora parece un viejo recuerdo de un Calle 13 más adolescente y atrevido.

El baile que proponen ahora es hasta más tribal, motivado apenas por el ritmo. “La percusión pregunta y el cuerpo quiere contestar. El que se mueve bien con la boca no tiene que hablar”, rapea Pérez.

Pero Pérez no puede quedarse sin hablar. Será su quinto disco pero todavía tiene cosas para decir. Su flow y sus rimas están intactas. La ira que a veces incendia sus versos está más presente que nunca.

Querido FBI vale la pena ser reescuchada gracias en parte a la propia referencia que hace Pérez en Adentro, una de esas canciones donde –como en Ven y critícame, Digo lo que pienso o La fokin moda–, se embate con sus enemigos líricos, aunque ya hace rato que debería considerarse vencedor y dejar a los demás hablar de sus cadenas de oro, sus armas y sus nimiedades.

Es en esta canción que reconoce la diferencia entre el ayer y el hoy: el incitar la violencia en pos de venganza –la canción fue hecha luego del asesinato del revolucionario Filiberto Ojeda Ríos– se transformó ahora en una necesidad de educar sobre la realidad fuera de la fantasía del hip hop. Y ese es un mensaje que gracias al video parece haber llegado alto y claro: hasta en el portal de chusmeríos TMZ llevó la noticia bajo el titular “Rapero de Calle 13 destruye su propio Maserati con un bat de béisbol. La riqueza está matando al hip hop”.

Multiviral, el tema que da nombre al disco, sigue la línea de la canción arquetípica de la actitud desafiante, rebelde, contestataria y a la vez pegadiza de Calle 13. Promete al mismo tiempo crear conciencia e incitar al pogo, motivar al pensamiento y el baile en porciones iguales. Es la bomba molotov del disco y como tal un punto alto que encontró luego poca réplica.

Del otro lado del espectro está Ojos color sol, otra demostración de que Pérez puede escribir “cosas bonitas” como lo quiso hacer en Un beso de desayuno, y ahora no es una rareza sino una más de una larga lista de “canciones románticas” de Calle 13.

Cabra, como segundo al mando, ha logrado consolidar un hilado más fino a la hora de fusionar géneros. Como compositor y productor consiguió esta vez darle la personalidad musicalmente “transexual” –como dice Gato que avanza perro que ladra– con más sofisticación.

La cadencia del reggaetón le dejó lugar a los arreglos orquestales y de vientos. Hay un reggae y un funk. Hay coros similares al de una murga, hay riffs de rock. Pero la mayoría de las canciones se escapa por las rendijas de los géneros.

En Multiviral, las alianzas ideológicas y artísticas de Calle 13 se consolidan. Eduardo Galeano hace una introducción con un texto sobre el abrazo como el gesto humano primario y que poco tiene que ver temáticamente con el disco. Silvio Rodríguez, el guitarrista Tom Morello (ex Rage Against The Machine), el actor John Leguizamo y el mencionado Assange tienen aquí su lugar protagónico.

Desde sus últimos discos, se podía confiar que Calle 13 cumpliera con la transmisión de un mensaje envuelto en un paquete musical atrevido. Si bien Multiviral cumple en ese sentido, no se desafía. Calle 13 buscó una madurez y una mejora del discurso a costa de la transgresión propia.

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