ver más

La reacción adversa del sector avícola al ingreso de pollos de EEUU, que derivó en el envío de una carta al presidente José Mujica y un pedido de entrevista con el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Tabaré Aguerre, provocó malestar en la secretaría de Estado.

“Si Uruguay pretende crecer en el mundo y convertirse en un país productor de alimentos confiable, es una irresponsabilidad pretender cerrar su mercado y usar un argumento sanitario que ya no existe”, comentó a El Observador una alta fuente del MGAP.

La fuente recordó que, al contrario, el ministro Aguerre “fijó como una de sus prioridades el desarrollo de la cadena avícola” –desde que asumió su cargo en marzo de 2010– mediante la puesta en marcha de la Mesa Avícola y la elaboración de un Plan Estratégico.

“No se puede decir que los industriales se entraron el 25 de setiembre pasado en una cena en la Embajada (de EEUU) que el mercado estaba abierto para el pollo estadounidense cuando ello ocurrió en marzo pasado”, acotó la fuente, y agregó que “también causó malestar que se diga que el pollo es ‘una moneda de cambio’ por la carne ovina”.

La fuente remarcó que “tienen igual derecho a tener una fuente laboral los trabajadores de la cadena avícola como los que producen ovinos o fruta cítrica”.

Como se recordará, uno de los cinco ejes estratégicos que fijó Aguerre para su gestión fue la inserción internacional. Cada kilo de carne, cada litro de leche, cada kilo de arroz adicionales que se produzcan debe ser para la exportación, reiteró el ministro a lo largo de su gestión.

En su primer mensaje como ministro, Aguerre dijo que Uruguay está capacitado para alimentar a 50 millones de personas. En su último balance de su gestión, realizado en el almuerzo de ADM el 20 de agosto pasado, el ministro aseguró que “en 2005 alimentamos a 9 millones de personas y en 2013 alimentamos a 28 millones”.

Seguí leyendo