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La actividad de poscosecha, incluyendo la comercialización de los productos en el área de la producción familiar, constituye un eslabón relevante en la cadena productiva que involucra a este tipo de productores y así lo valora precisamente la Reunión Especializada de la Agricultura Familiar (REAF), organismo regional que se reunió el 28 de abril en el edificio Mercosur.

El director general de Desarrollo Rural (DGDR), José Olascoaga, destacó a El Observador Agropecuario que este tema estuvo en el tapete del mencionado organismo regional y que en el caso de Uruguay esta inquietud será motivo para generar una propuesta en ese sentido.

Del encuentro de la REAF participaron delegados oficiales y del sector privado de ocho países.

Explicó que no solo alcanza con producir más, sino que a ese producto que se obtiene del trabajo de los productores hay que agregarle valor o que los mismos capten más valor a lo largo de los procesos de la cadena. Hay procesos que están vinculados a lo comercial o a fases industriales y en definitiva hay que tratar que la distribución del valor de lo que paga un consumidor por un producto agropecuario sea a lo largo de la cadena más favorable para los productores familiares.

Integración
Ante la pregunta de qué tipo de herramientas se utilizaría con esa finalidad, sostuvo que habría que hacer muchos arreglos organizativos e innovar en lo que son las cadenas. Hizo referencia en lo que hace el productor no solo porteras hacia adentro de su predio y conformarse con los resultados, sino que debe integrarse con otros productores y participar de los procesos de asociativismo, de cooperativismo, para mejorar en los procesos de comercialización e incidir en los procesos logísticos. Se trata entonces de mejorar los procesos de poscosecha de distinta naturaleza para agregar valor desde el origen del producto y que vaya captando ese valor a lo largo de la cadena.

Precisamente, la DGDR está ajustando un llamado para que los productores presenten propuestas para mejorar la inserción en las cadenas de valor.

Por otra parte, Olascoaga explicó que una característica que tiene este sector de pequeños productores –que por un lado es una dificultad pero por otro es una fortaleza–, es que tiene un amplio espectro de producciones.
Finalmente, comentó que en el caso particular de Uruguay la mayor parte de esos productores son ganaderos, pero en la región la realidad es muy diferente, con especial énfasis en la producción de frutas, de hortalizas y en la lechería, entre otros.



Respuestas también a los gobiernos
La REAF (Reunión Especializada de la Agricultura Familiar), está dando respuestas a las demandas de los pequeños productores y a los gobiernos que han hecho innovación institucional, generando políticas públicas sobre asistencia técnica y extensión rural, destacó a El Observador Agropecuario el secretario técnico de ese organismo, Lautaro Viscay.

Afirmó que si se habla de seguridad alimentaria regional y de abastecimiento de mercados, necesariamente hay que enfocar con mucha fuerza la importancia de la asistencia técnica y la extensión rural. Especialmente el acceso a la tecnología juega un rol relevante en este escenario, donde la agricultura familiar tiene el desafío de contribuir a la seguridad alimentaria regional.

El argentino Viscay opinó que la tecnología que se promueve no es para la susbsistencia de los productores, sino para el desarrollo de los agricultores familiares. “Es clave el cambio cultural en encontrar la tecnología que puede facilitar que la agricultura familiar organizada pueda participar mejor en las cadenas de valor, de agregar valor en origen y de participar en los mercados”, dijo.

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