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Una recién nacida que había sido declarada muerta por los médicos de un hospital brasileño y ya estaba en su ataúd se salvó de ser enterrada viva gracias a que una tía percibió que aún respiraba, informó este viernes la prensa.

Diez horas antes de que la tía gritara que la niña estaba respirando, los médicos de un hospital público municipal habían firmado su certificado de defunción.

Los bebés fueron instalados en incubadoras, pero los médicos dijeron que no pudieron resistir y que ambos murieron el jueves por insuficiencia respiratoria y por prematuros.

La policía abrió una investigación para determinar de quién fue la responsabilidad del error médico y el hospital dijo que sólo se pronunciará cuando concluya su propia investigación.

(EFE)

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