Recluso murió por disparo de bala de goma a corta distancia
El comisionado parlamentario, Álvaro Garcé, habló con El Observador y aclaró que se trató de un hecho aislado y no de un motín
La Justicia de Maldonado investiga a esta hora el procedimiento realizado por guardias de la cárcel de Las Rosas que terminó con la muerte de un recluso. El incidente ocurrió a las 18 horas de ayer en una de las celdas ubicadas en el sector C del establecimiento. El preso falleció minutos después de recibir disparos con balas de goma que fueron realizados a corta distancia por uno de los guardias y que impactaron en el pecho de la víctima.
Horas antes, Daiver Larrosa había discutido con un funcionario policial en otra parte del establecimiento. Un grupo de guardias concurrió luego hacia la celda y el interno se resistió. El recluso estaba armado con algunos cortes carcelarios que se negó a entregar. En ese momento uno de los guardias le disparó para reducirlo.
El comisionado parlamentario para el sistema carcelario, Álvaro Garcé, visitó esta mañana la cárcel para interiorizarse de lo ocurrido. El jerarca dijo a El Observador que la policía actuó por un incidente aislado y negó que hubiera existido un intento de motín. “Hubo diparos con munición de goma a corta distancia que impactó en el pecho del interno. Las responsabilidades eventuales las tendrá que determinar la Justicia. Tengo una idea clara del procedimiento que comunicaré a los legisladores”, afirmó. Garcé no pudo corroborar que el interno se hubiera peleado también con otros reclusos como trascendió en primera instancia.
El hecho es investigado por el juzgado de 2º turno de Maldonado para determinar responsabilidades. Están declarando a esta hora una decena de funcionarios policiales y dos presos que compartían celda con Larrosa. El director de Instituto Nacional de Rehabilitación (INR), Luis Mendoza dijo en radio Carve que el recluso muerto era “muy conflictivo” y que falleció por “un disparo de bala de goma en el pecho”. Larrosa estaba preso por un delito de extorsión.
La situación provocó que el nerviosismo se apoderara de otros reclusos que quemaron colchones, sábanas y prendas de vestir, lo que hizo que tuviera que intervenir personal de bomberos. También hubo destrozos en algunas puertas y ventanas del lugar, pero sin afectar la estructura del módulo. La tensión y el caos reinó hasta entrada la madrugada. La situación se normalizó a primera hora de la mañana. El incidente también motivó que durante la noche varios familiares de presos concurrieran hasta la cárcel alertados por lo que estaba pasando, mientras adentro se escuchaban gritos y los cortes de energía eléctrica se repetían.