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Cameron McMaster iba rumbo a Chile, pero antes hizo una escala en Uruguay invitado por la Sociedad de Criadores de Merino Dohne, la raza ovina de doble propósito: carne y lana. Se trata de un experto sudafricano que se convirtió en referente mundial.

Durante los tres días que estuvo en el país se las ingenió para dar una charla a más de 130 personas en el Parador Palmar, en Salto, y recorrer las cabañas Tres Árboles, pionera en la introducción de la raza, y La Pastoral, de la familia Capurro.

El presidente de la Sociedad de Criadores y director de Tres Árboles, Daniel Rubio, contó a El Observador Agropecuario que el visitante puso el énfasis “en la importancia que la raza le ha dado desde su inicio a las medidas objetivas. Es una raza que se ha basado en seleccionar por medidas objetivas y eso se refleja en el crecimiento que ha tenido en todas las características de interés económico”.

Rubio agregó que “el mandato de la raza es ser lo más rentable que posible para el que lo use” y agregó que “eso conlleva desestimular también la competencia en exposiciones. No la participación, sino la competencia que lleva a que haya animales criados de forma distinta al resto y sea inaplicable un cálculo de EPD”.

Además de remarcar que “no se distorsione ese criterio que es clave para el máximo progreso genético”, McMaster repasó en su charla el origen del Merino Dohne en Sudáfrica. Dijo que los dos factores que influyeron en los inicios fueron el medio ambiente en el que se desarrolló y el cambio de relaciones de precios lana/carne.

Sobre lo primero, McMaster recordó que se requerían ovejas mejor adaptadas y más rústicas, para una zona con lluvias de verano y en pasturas de muy bajo nivel nutricional; que produjeran lana, pero también que tuvieran una buena tasa reproductiva en esas condiciones.

Precisamente un productor que se encontraba en el auditorio le preguntó cuál era el porcentaje de señalada y McMaster respondió que de acuerdo a los registros de los últimos 20 años la tasa se ubica entre 110% y 112%.

Rubio dijo que el visitante, que también ayudó a introducir el Merino Dohne en Australia, “fue muy ilustrativo en el tipo de animal que se busca. Muy balanceado en términos de carne y lana. Es una raza conocida por su fácil manejo, no tiene arrugas, es fácil de esquilar, cara destapada, sin garreos. Esas son características que lo hacen de fácil manejo. Le dio mucha importancia a ello porque cada vez es más difícil conseguir mano de obra”.

El presidente de los criadores remarcó que la raza es “muy demandada” en Uruguay, donde la cabaña Tres Árboles la introdujo hace 11 años, y agregó que “hemos hecho un acuerdo con el Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL) para tratar de que los reproductores que se vendan hayan sido chequeados por sus técnicos”.

“Le pondrán un sello RD (Rebaño en Desarrollo), que pretende darle más garantías que las que tiene hoy un comprador. No de pedigrí o puros, que ya se saben cuáles son, sino a toda una serie de carneros cruza a los que se les llama Dohne y no transmiten las características”, concluyó Rubio.

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