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Argentina entera reza unida para que no sea necesario hacerle un nuevo trasplante de corazón a Renzo, un niño de dos años que nació con una miocardiopatía y que ya recibió un órgano nuevo hace once días y se recupera del trasplante, sin que haya certeza sobre si sobrevivirá o si deberá recibir otro órgano.

La manera en que Renzo se repuso de un accidente cerebrovascular (ACV) en noviembre del año pasado y el modo en que siguió viviendo conectado a un corazón artificial contribuyeron a que se hiciera conocido en todo el país.

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Su situación sirvió, además, para que los argentinos fueran más conscientes del mundo de las donaciones de órganos y para que muchos se compenetraran con su causa y otras similares.

Artistas y periodistas se sumaron, junto a otras tantas personas, a las campañas que se organizan a través de las redes sociales para solicitar donantes, oraciones o energías para Renzo y otros que sufren como él.

Tal vez una de las principales impulsoras de estas campañas de concientización y ayuda es Manuela Asís, una joven que se vinculó con el pequeño “león” –como ella lo llama– y, por él, con “la pandilla del Garrahan”, un grupo de unos 20 niños que esperan un trasplante en el hospital público que lleva ese nombre.

“Cuando te involucrás con una persona que necesita ser trasplantada ves que no es solo él, que hay miles de familias en su lugar, y vas conociendo a otros y te es imposible no ayudar”, contó Asís a El Observador. “Cualquier persona se conmueve al ver la lucha y las ganas que cada niño y cada familia ponen para encontrar un donante”, agregó, en un contacto por correo electrónico.

Con solo 17 años y dedicada al estudio y a la difusión de la donación de órganos, Asís no tiene ningún vínculo familiar con Renzo: lo conoció en noviembre del año pasado, cuando su historia llegó a los medios de prensa. En ese momento lo habían conectado a un corazón artificial y comenzó la búsqueda de un corazón. “Sentí la necesidad de difundir con fuerza su caso para tratar de conseguir el donante”, contó Asís.

De esta forma, conoció a “la pandilla”, de unos 20 niños. Entre otros, la integran Sebastián, Kevin, Agostina, Antonia, Agustina, Zaira, Franco, Ulises, Julieta, y Maia, que recibió un trasplante de corazón hace tres semanas y sufrió un ACV, pero ahora se recupera favorablemente.

De los 20, tres o cuatro están conectados a un corazón artificial. “Ahora estamos tratando de difundir más a los nenes que no están conectados al corazón artificial, así consiguen el donante antes de ser conectados”, explicó Asís. “Pero por suerte en la pandilla quedan cada vez menos nenes a la espera, gracias a la solidaridad de la gente que dona los órganos de su ser querido”, acotó.

A la espera

En la lista del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI) figuran 10.673 pedidos de trasplantes. De estos, 7.389 son de órganos y los restantes de tejidos, y entre estos la mayoría (3.273 personas) esperan tejido de córnea. El órgano más demandado es el riñón (hay 6.015 personas en lista de espera), seguido de lejos por el hígado (930 personas). Luego figuran los pulmones (163 pedidos) y el corazón (100 inscritos, entre los que volvió a estar Renzo).

Por ley, en Argentina todos los mayores de 18 años son donantes, pero el INCUCAI invita a la gente a manifestarse en ese sentido, para evitar un momento difícil a la familia. El 57% de la población no se ha manifestado, y así muchos casos se resuelven de una manera que no es la ideal: de acuerdo con el Instituto de Trasplante de Buenos Aires, el 34% de las familias se negaron a que se donaran los órganos de un pariente fallecido, según informó La Nación.

“Hay familiares que nos responden: ‘Nos dijo que no quería donar’, pero muy distinto es cuando una persona nunca se manifestó. En ese caso, trabajamos para lograr la donación”, declaró a ese periódico Ricardo Ibar, director médico del INCUCAI. “Claro que nunca vamos a extraer un órgano peleándonos con la familia. Si se pone muy firme en la negativa, como a veces ocurre, lo respetamos porque hay que comprender que la muerte de un ser querido es un momento difícil para tomar decisiones. Es algo terrible, uno está desorganizado”, agregó.

Respuestas positivas

Al entender de Asís, ahora hay más concientización sobre la importancia de la donación de órganos y tejidos y ese tema “ya no se ve como algo de otro mundo”.

“Primero tal vez se veía con otros ojos el tema de la donación de órganos, pero cuando la gente se va metiendo en el tema y ve la necesidad de donar, ve que gracias a eso se salvan miles de vidas y mucha gente se suma”, comentó Asís.

Con respecto a las campañas que realiza por twitter, “la respuesta gracias a Dios es muy positiva”. La gente “ayuda con un retweet, se suma a las cadena de oraciones que muchas veces hacemos por los chicos o simplemente ayudan a difundir, que es un gran paso. Por suerte día a día se va concientizando cada vez más”, apuntó.

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