Repsol amenaza a quienes quieran invertir en YPF
Las posibles demandas de la empresa española intentan frenar los movimientos de Argentina para atraer capitales hacia la petrolera expropiada
El grupo español Repsol anunció que tomará medidas legales contra cualquier empresa que trate de invertir en la expropiada YPF o en sus activos. Esto se constituye en un movimiento que podría arruinar los intentos de Argentina de atraer el capital necesario para desarrollar sus reservas de gas esquisto.
Según informa Expansión, el grupo petrolero español ha preparado a sus abogados para actuar en contra de los presuntos inversionistas mientras Buenos Aires busca socios para desarrollar el enorme potencial de gas Pizarra de la compañía, según confirmó un vocero de la empresa al diario Financial Times.
Julio de Vido, ministro de Planificación argentino y nombrado nuevo interventor de YPF desde la semana pasada, ya ha viajado a Brasil para hablar de "proyectos en común" con la brasileña Petrobras, y ha dicho que se reunirá, además, con ExxonMobil y Chevron para hablar de su inversión en Argentina.
Se estima que Argentina posee la tercera mayor reserva de gas de esquisto en el mundo, después de EEUU y China, pero todavía se requieren miles de millones de dólares para desarrollar las perspectivas del país. Según Repsol, se necesitan US$ 25 mil millones al año durante los próximos 10 años por el gran descubrimiento del yacimiento de Vaca Muerta, auténtica joya de la corona de la petrolera.
La animosidad entre Madrid y el gobierno de Cristina Fernández, consigna el medio hispano, ha crecido desde que se supo que algunos directivos españoles en YPF fueron "cazados" y "duramente interrogados" por las fuerzas de seguridad argentinas a raíz de la expropiación, de acuerdo con un documento, en el que se habla de la expropiación, enviado por España a sus embajadas, según explica el Financial Times.
De acuerdo con dicho documento, los ejecutivos españoles de YPF y sus familias se vieron obligados a buscar refugio, todos juntos en una casa, después de haber sido expulsados de la sede de YPF por parte de los ministros del gobierno argentino, acompañados por guardias de seguridad armados que usaron "violencia física y amenazas".