La existencia de la cueva de Oxtotitlán, donde se encuentran los restos, se conocía desde que diera cuenta de ella el arqueólogo David Grove en 1968.
La existencia de la cueva de Oxtotitlán, donde se encuentran los restos, se conocía desde que diera cuenta de ella el arqueólogo David Grove en 1968.
La restauradora Sandra Guadalupe Cruz Flores explicó a Efe durante un recorrido por la zona selvática que rodea el lugar que quienes hicieron estas pinturas "tenían como sustento la agricultura".
La mayor pintura de las restauradas mide aproximadamente 3,5 metros cuadrados, y representa a un personaje de alta jerarquía sentado sobre un trono.
La cueva de Oxtotitlán mide unos cuarenta metros a lo largo de los cuales hay diez paneles distintos con las pinturas rupestres que se presume son de los olmecas por las vasijas encontradas en la zona y algunos rasgos singulares de esta civilización, como sus rostros aniñados, labios y narices gruesos.
La cueva se encuentra en el municipio de Chilapa de Alvarez, en el último de esos tres estados, a más de 1.600 metros sobre el nivel del mar.
Entre las figuras que se alcanzan a distinguir hay rostros, flores, un jaguar, serpientes, unas pequeñas manos, un búho, arañas y una serie de figuras geométricas.
"El trono representa las fauces del monstruo de la tierra y una de sus interpretaciones es que (las cuevas) son la entrada al inframundo, aunque también se cree que eran un lugar donde los hombres se podían transformar en chamanes (curanderos)", explicó Cruz Flores.
En la segunda etapa se continuará con la restauración y se realizará un plan de manejo y conservación del sitio y un programa del mantenimiento con ayuda de la comunidad de Acatlán, de las autoridades municipales, estatales y federales, ya que el proyecto está programado para que concluya en 2010.
(EFE)