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El gobierno está “preocupado” por el retraso que viene mostrando la negociación de los convenios colectivos que caducaron en junio. El subsecretario de Trabajo, Nelson Loustaunau, dijo a El Observador que el número de acuerdos alcanzados es “muy bajo” para esta altura del año. “Los Consejos de Salarios han estado muy lentos”, alertó.

Luego de tres meses de negociación, apenas el 10% de los subgrupos lograron sellar acuerdos en los Consejos de Salarios. Esta coyuntura inquieta al Poder Ejecutivo por los efectos negativos que puede agregar sobre la inflación sobre el cierre del año.

Más allá del impacto que sufren los trabajadores por la pérdida de salario real mientras se negocia su salario y el costo financiero que deberán asumir las empresas que luego deben abonar la retroactividad tras la firma del convenio, el Ejecutivo sigue esta demora con “atención” por el impacto que eso puede causar sobre la inflación, que actualmente se ubica en un nivel alto (8,64%) en el último año móvil cerrado a setiembre.

Desde mediados de año, 42 subgrupos (aproximadamente el 30% del total) comenzaron a negociar sus ajustes salariales para los próximos tres años, como sugirió el gobierno dentro de sus lineamientos. No obstante, hasta ahora, no son más de cinco los sectores donde empresarios y trabajadores firmaron un acuerdo para corregir los salarios. Uno de los grupos más relevantes que ya alcanzó un acuerdo fue la salud privada. “Todos se están tomando el tiempo del mundo y negocian con una lentitud terrible que va a tener dos impactos muy negativos. En primer lugar, para los empleadores que tienen que pagar la retroactividad. Esto es un efecto duro porque es la retroactividad de toda la masa salarial y también de las contribuciones a la seguridad social. Es un problema serio”, advirtió Loustaunau.

Asimismo, también para los trabajadores significa un perjuicio importante, en particular para aquellos “salarios más sumergidos”, explicó el jerarca.

Pero además de estas consecuencias, el subsecretario de Trabajo comentó que “personalmente” le preocupan los “efectos macroeconómicos” que causa la demora. “Después se inyecta una cantidad de dinero a la plaza y eso termina afectando las presiones inflacionarias”, explicó.

Por otro lado, dijo que toda la demora en la finalización de las rondas de los Consejos Salarios también provoca “desconocimiento” y “falta de información” de los trabajadores sobre cuándo deben cobrar sus ajustes.

Sugerencia

El subsecretario de Trabajo comentó que insistió para que la ronda de Consejos de Salarios tuviera un plazo exiguo de 60 días para finalizar la negociación pero “no tuvo suerte”.

El Poder Ejecutivo tiene la intención de que este mes pueda cerrarse un número “elevado” de convenios porque a fin de año comenzará la negociación de otros subgrupos que caducan en diciembre. De hecho, la semana pasada el propio Loustaunau asistió a las rondas de distintos subgrupos para “evaluar” su marcha. Respecto a las pautas de ajustes, el funcionario dijo que en general las partes “han sido prudentes en las propuestas en función de que el escenario internacional aún es turbulento”.

En caso de que no exista un acuerdo entre las partes, el Poder Ejecutiva corrobora con indicadores de actividad (DGI y personal ocupado, entre otras), que determinan si la realidad del sector justifica no otorgar incrementos por encima del IPC. Si persiste la demora en la finalización del acuerdo, el Ejecutivo puede “forzar” una votación o de lo contrario termina laudando.

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