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Al final no se construirá un puente sobre la laguna Garzón, para unir los departamentos de Rocha y Maldonado en el este del país y atender la necesidad inmobiliaria privada, sino que habrá una serie de balsas de madera conectadas bajo un sistema eléctrico que podrá cambiar su diseño según se desee.

El proyecto, elaborado por el arquitecto Rafael Viñoly (fue el que construyó el aeropuerto internacional de Carrasco) a pedido del Poder Ejecutivo, consiste en la construcción de 22 balsas de madera de la zona con flotadores de fibra de vidrio y aluminio que, unidas por un sistema eléctrico, se transforma en un puente flotante. Las partes permiten, a la vez, cambiar el diseño del puente con al menos tres opciones, según la necesidad o preferencia de los lugareños.

Su costo rondará los US$ 3,8 millones y se estima que en ocho meses podría estar pronto.

A los efectos, podrá llevar automóviles de un lado al otro de la laguna, y contará de carriles peatonales con asientos y barandas.

El puente despertó malestar en los vecinos de la zona, porque supone una contaminación ambiental. Viñoly dijo este miércoles, al presentar el proyecto junto a los ministros de Transporte, Enrique Pintado; Turismo, Liliam Kechichián; y de Vivienda y Medio Ambiente, Graciela Muslera, que este puente de balsas no tendrá impacto.
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