Riesgo para Lacalle Pou: que otros blancos vayan “por la negativa”
Larrañaga se integra al binomio luego de confrontar con el gobierno
Hace poco más de un mes, en un desayuno de ADM, Jorge Larrañaga hizo un discursó en el que, de acuerdo al cronómetro de El Observador, dedicó 28 minutos a criticar al Frente Amplio (FA) y 24 a hablar de propuestas. Aquel día habló de las múltiples “crisis” que existen en Uruguay: educación, seguridad, valores.
Larrañaga optó durante toda su campaña hacia las elecciones internas por hacer una campaña negativa, de esas que los politólogos dicen que suelen ser exitosas para quienes disputan un lugar desde la oposición, pero que también pueden convertirse en arma de doble filo si quienes son atacados sortean los golpes mejor que quien los propina.
Ahora que Larrañaga se pliega a la campaña de Luis Lacalle Pou como su compañero de fórmula se plantean al menos dos escenarios: o se mantiene en “la negativa” o da un giro de 180 grados y empieza a hablar, como ha hecho Lacalle Pou, de las “cosas buenas” que ha hecho el FA y que preservaría en caso de ser presidente.
Mantenerse en su postura crítica hacia el gobierno sería lo más fiel a sí mismo. Durante la primera parte del gobierno de José Mujica, Larrañaga intentó ocupar un rol articulador y de diálogo, pero más adelante, desmoralizado ante la falta de resultados, adoptó el estilo que exhibió en la campaña hacia las internas.
El mismo Lacalle Pou ha dicho que más que un eslogan, lo de la positiva es “una forma de ser”, que requiere “mucho espejo”, es decir, un esfuerzo personal por no responder agravios de otros sino plantarse firme con ideas y propuestas concretas.
De modo que seguir en la negativa sería lo más natural para Larrañaga. Si opta por ese camino, puede llegar a proyectarse una fórmula blanca que combine lo positivo con lo negativo; una suerte de policía malo y policía bueno.
Sin embargo, con esa jugada se corre el riesgo de dinamitar todo lo que hizo Lacalle Pou hasta ahora. Si quien se postula para la vicepresidencia –un cargo que, justamente, debe articular entre el Poder Legislativo y el Ejecutivo– persiste en su tono confrontativo, es posible que el FA aproveche la diferencia y los acuse de exhibir poca unidad partidaria.
Lo mismo sucede con el resto de sus dirigentes cercanos.
En estos meses varios han elegido el tono negativo, como el presidente del Directorio blanco, Luis Alberto Heber, una de las figuras centrales de la lista 71 que apoya a Lacalle Pou.
En varios actos, a los que Heber fue a acompañar al candidato, se evidenció que el senador se despachaba con críticas al FA y minutos después, el candidato se diferenciaba con su novedosa postura optimista.
Es posible que ahora, con los resultados de las internas a la vista, los blancos entiendan que lo de “la positiva” fue exitoso, se afilien en forma más unánime a esa postura, y que tanto Heber como otros dirigentes de peso cambien su discurso.
Sin dudas, si Larrañaga lograra seguir la línea del discurso de Lacalle Pou –y lo hiciera en forma creíble, adoptando su propio estilo de ser positivo–, sería una tranquilidad para el candidato blanco. Sería, a su vez, una forma de blindarse contra los golpes que en el FA ya han empezado a darle desde que se supo que sería el principal rival de Tabaré Vázquez.
Por ahora los blancos siguen desalineados. De hecho, la semana pasada, la docente Graciela Bianchi, que ocupa el tercer lugar en la lista 404 de Lacalle Pou, escribió en Twitter varios comentarios agresivos contra el FA, partido al que perteneció.