Risotto: la lista de enemigos es tan amplia que dificulta la investigación
La ejecución del empresario encendió alarma por violencia entre narcos
“Avisamos que esto iba a pasar”, dijo este martes un investigador vinculado a la lucha contra el crimen organizado. La ejecución del empresario Washington Risotto (39) de ocho tiros a quemarropa en el barrio Palermo, confirmó lo que se venía anunciando sobre el modus operandi mafioso de grupos de narcos.
De acuerdo a lo que declaró el testigo, los hombres tenían sus rostros cubiertos con medias oscuras por lo que nadie pudo aportar datos de los homicidas, dijeron las fuentes. La jueza del caso, Mariana Mota, se constituyó en el lugar y ordenó la autopsia de Risotto.
Risotto recibió cinco disparos en el torso y abdomen, dos en la cara y uno en la espalda. La Policía encontró en el lugar siete casquillos de una pistola 9 milímetros.
Las fuentes señalaron que por la forma en que lo mataron no hay dudas de que la ejecución fue llevada a cabo por sicarios contratados. Los hombres salieron corriendo y se supone que un vehículo los esperaba en la esquina. Risotto tenía su celular, un reloj Rolex y $20.000 por lo que enseguida se descartó el móvil del robo.
El dueño del almacén y otras personas que estaban en el lugar confundieron las detonaciones con fuegos artificiales.
No sorprendió
Funcionarios policiales y judiciales especializados en narcotráfico coincidieron en señalar a El Observador que a Risotto “lo podían matar en cualquier momento”. “Estaba vinculado a los grupos más grandes de narcotráfico y nunca había caído”, afirmaron.
En los diez o doce casos más grandes, incluída la Operación Campanita y la Operación Cancerbero, “aparecía su nombre” pero no se lograron recabar las pruebas para procesarlo.
“Se puede decir que era el número uno”, dijo otra fuente. De acuerdo con la jerga utilizada en el mundo del narcotráfico “le fueron matando los perros”. Todas las personas que integraban la organización iban cayendo presos pero él siempre se libraba dado que era muy hábil y se cuidaba. Por ejemplo, cuando era indagado por Cancerbero II, la Policía tenía pinchados los teléfonos fijos y se cuidaba de no utilizarlos. Siempre hablaba por celular.
Los integrantes de la banda lo culparon en aquel momento por la caída de 319 kilos de cocaína. Lo acusaron de vender información a la Policía. Por ese caso fue procesado el empresario Edward Yern, liberado por gracia por la Suprema Corte en la última visita de cárceles.
Luego de ese caso sufrió un atentando en la puerta de su automotora “Palermo Rent a Car”. Le balearon la camioneta y la Policía lo atribuyó a que había aportado información.
Fuentes de Brigada Antidrogas y de la Prefectura Naval dijeron a El Observador que era un especialista en el envío de droga hacia Europa. Comenzó en la década de 1990 enviando valijas, luego se especializó en los envíos marítimos, en barcos de pesca españoles y contenedores.
Gracias a un contacto que tenía en el Puerto se especializaba en buscar la manera de acondicionar la droga en los buques.
En el barrio Palermo era conocido como “El Bocha” y considerado una autoridad aunque también allí tenía enemigos.
Dueño del Palermo Boxing Club, de los restoranes “Alto Palermo” y “Recoleta”, había incursionado en el tema del fútbol para lo que se asoció al empresario Jorge Rama, ex esposo de Susana Gimenez. Era muy querido por la gente del club Atenas, ya que lo apoyaba económicamente y se transformó en dirigente.
Allegados al empresario relataron a El Observador que Risotto llegó al barrio con 15 años, proveniente de la Aduana, y ya en esa época se lo consideraba un “pesado” debido a que estaba vinculado a la droga y empezó a traficar.
Sin códigos
Las fuentes señalaron que Risotto era considerado en el mundo narco, un hombre “sin códigos”, no sólo por dar información a la Policía para “salvarse”, sino también por no ayudar a los que caían. De hecho, quien era su contacto en el Puerto resultó descubierto y procesado y no hizo nada por ayudarlo, dijeron los informantes.
De todos modos, aseguraron que desde hacía dos años había dejado de operar porque estaba “cercado” y sabía que podía caer en cualquier momento. Eso le trajo aparejado problemas económicos.
Pero no fueron los únicos problemas en los que se vio envuelto. Además de adicto a la cocaína, era un hombre violento. Golpeaba frecuentemente a las mujeres, y era habitué del juego y de las fiestas.
A pesar de su prontuario, tenía pocos antecedentes. En el año 1996 había sido procesado por tareas preparatorias para el suministro de estupefacientes, y en setiembre del 2011 por daño.
La última vez que se enfrentó a la Justicia fue el 9 de octubre. Agredió a la relacionista pública del Radisson, Noelia Franco en la puerta del hotel. La jueza Graciela Eustachio decretó que estaba en “estado de alienación” y lo envió a una clínica psiquiátrica. Había quedado en libertad hacía unos diez días.
Lo dijo
Julio Guarteche
Ex jefe de la brigada antidrogas
“No hay ningún otro estamento de la sociedad que tenga más narcos infiltrados que el fútbol uruguayo. Ha sido elegido por los narcos para hacer operaciones y lavar dinero”.
José Luis Rondán
Jefe de Relaciones Públicas de la jefatura de Policía de Montevideo
“Si bien siempre hay algún ajuste de cuentas por droga, no son de este nivel. Esto es grave y nos tiene preocupados”.