Robots y raperos con corazón
La ceremonia de los premios Grammy tuvo a los creadores de Get Lucky y Thrift Shop, Daft Punk y a Macklemore & Ryan Lewis, como grandes ganadores
Mientras que el año pasado la premiación de los Grammy estuvo floja en materia de grandes estrellas, este año había tantas que era difícil elegir. Sin embargo, como dicen, la crema se separó del resto y fueron dos los dúos que más premios se llevaron: los “robots” franceses de Daft Punk y los raperos independientes Macklemore & Ryan Lewis. Ambos dominaron el año con sus sucesivos hits, sus shows (o falta de ellos) y sus largas colas de fanáticos, y algún que otro detractor.
Esto viene a cuento de los raperos, quienes, antes de la ceremonia, tuvieron su dosis de mala prensa cuando una fuente anónima del jurado afirmó que un grupo de ellos trató de eliminarlos de la categoría de rap por considerarlos “demasiado mainstream”. Lo cierto es que Macklemore & Ryan Lewis terminaron ganando en tres de las cuatro categorías dedicadas al género: Mejor álbum, canción y performance rap.
Aunque competían con nombres fuertes como Kanye West, Jay Z y Kendrick Lamar (el merecido ganador), se alzaron con The Heist como el mejor álbum rap del año, mérito que merece párrafo aparte por tratarse de una edición independiente, un hecho extremadamente raro en este ambiente. Su éxito comercial, según afirman especialistas, se debe agradecer a una maquinaria de promoción forjada con una alta y profesional producción de videos y YouTube.
Otro que apostó por una gran estrategia de promoción fue Daft Punk, que jugando con la intriga y la expectativa hicieron de Random Access Memories y su hit Get Lucky uno de los sucesos del año.
El dúo conformado por los humanos devenidos en robots, Thomas Bangalter y Guy-Manuel de Homem-Christo y su revival del funk, ayudados del creador de Chic, el guitarrista Nile Rodgers y la voz y el swing de Pharrell Williams, se llevaron merecidamente cinco gramófonos: Álbum del año, Grabación del año, Mejor performance pop por dúo o grupo, Mejor álbum de electrónica y Mejor ingeniería para álbum no clásico.
A pesar de su gran éxito también eran competencia Macklemore & Ryan Lewis, Taylor Swift –quien afirmó durante la alfombra roja que su disco Red era el más viejo de los cinco nominados– y Kendrick Lamar. Si bien era difícil que los raperos ganaran, sí era una posibilidad que Swift se llevara este premio, pero a pesar del gran amague que debió sufrir –los dos discos comienzan con r, sonido que el presentador de turno se encargó de alargar–, se quedó con las manos vacías.
Los ganadores ofrecieron también de los mejores shows de la ceremonia.
Daft Punk volvió al escenario de los Grammy luego de cuatro años de ausencia y se presentó junto a sus amigos: Williams, Rodgers y como invitado estelar Stevie Wonder. El dúo no había hecho gira en vivo de promoción y se presentó en la televisión en vivo solo en una ocasión anterior: durante los Video Music Awards y por supuesto, no hablaron.
En un set ambientado en un estudio de grabación setentero, la banda hizo sonar Get Lucky para luego derivar en un medley de Le Freak de Chic con algunas frases de Harder, Better, Faster, Stronger de los franceses y Another Star de Wonder. Ni siquiera que el pianista se haya perdido u olvidado de la letra al principio, pudo arruinar su show.
Por su parte, Macklemore & Ryan Lewis junto a Mary Lambert tocaron en vivo su himno al matrimonio igualitario Same Love, acompañados de Madonna –que interpretó su clásico Open Your Heart–, mientras que Queen Latifah ofició la boda de 34 parejas en el medio del Staples Center. Si se permite la cursilería, este fue uno de los momentos más emotivos de la noche.