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Una situación de sequía meteorológica que se está configurando al sur de Río Negro –y que empieza a comprometer el comportamiento productivo de la ganadería de carne y leche–, podría verse atenuada con las precipitaciones moderadas que se esperan entre mañana y el 2 de mayo. Además, es posible que se produzcan nuevas lluvias sobre el 6 de mayo.

Sin embargo, no se prevé que los episodios de lluvias sean tan importantes como para revertir el déficit acumulado que viene padeciendo el país desde hace tres meses, afirmó el meteorólogo Mario Bidegain, del Instituto Uruguayo de Meteorología (Inume), en declaraciones al programa Tiempo de Cambio de radio Rural.

El técnico dijo que se termina abril con una situación que configuraría una sequía meteorológica, fundamentalmente al sur de Río Negro. Al norte del país (Artigas, Salto, Rivera y Tacuarembó), la situación no es tan compleja.

Bidegain explicó a El Observador que la diferencia entre el déficit hídrico y la sequía radica “en la intensidad y duración del primero, y agregó que “la sequía se configura luego de tres meses sin lluvias”.

La perspectiva para mayo tiene señales alentadoras para el norte del país, donde los modelos están indicando precipitaciones que podrían estar por encima de lo normal. Al sur de Río Negro se registrarían lluvias acumuladas de alrededor de 100 mm, con lo cual en mayo se podría cortar la racha de sequía, aunque habrá que seguir monitoreando lo que suceda.

Bidegain admitió también que se ha prolongado una situación de buenas temperaturas, indicando que en abril se ubican dos grados por encima de los valores de esta época en todo el país. Así, este mes que culmina se convirtió en el período de mayor temperatura desde que hay registros en la década de 1950, mientras que mayo se encamina a tener temperaturas por encima de lo normal. Se prevé que sobre fines de mayo bajarán y se demorarán las primeras heladas, dijo el funcionario de Inume, beneficiando la siembra de pasturas que se puedan hacer en estos días.

En este marco las producciones ganaderas empiezan a tener problemas, en los rodeos de carne es notoria la situación donde no se han hecho ajustes de carga, principalmente en su perspectiva para el invierno, dijeron técnicos consultados por El Observador.

Lo mismo sucede en la lechería, donde está atravesando un momento clave para la instalación de las praderas, aseguró a El Observador el director de Conaprole, Miguel Bidegain.

Explicó que esa situación repercute en mayores costos en raciones ya que hay que diferir 20 días el pastoreo comparado con una situación normal de clima.

Si las pasturas se atrasan un mes, hay que sumar las heladas propias del invierno que detienen los crecimientos, lo que significa que ese recurso de alimentación llega con un atraso de dos meses.

Eso demuestra lo complicado de la situación. La sustitución de las pasturas naturales por concentrados para alimentar los ganados incide en un mayor costo, además de usar reservas de fibras que se reservaron para el invierno, dijo el director de Conaprole.

Una escasez que se sentirá en invierno

La situación actual no es grave, pero el problema es que no hay pasturas y verdeos suficientes para el invierno. Si empiezan las heladas por más que llueva se va a complicar, porque los productores se están gastando las reservas. Las últimas lluvias de 30 a 35 mm sirvieron para lo que estaba pronto para sembrar, pero el resto de las labores están muy enlentecidas, dijo el técnico del Instituto Plan Agropecuario (IPA), Julio Perrachón.

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