El accidente sufrido por la nave espacial suborbital SpaceShipTwo de la empresa Virgin Galactic ha mostrado nuevamente lo difícil que es lograr medios efectivos para llegar al espacio.
El accidente sufrido por la nave espacial suborbital SpaceShipTwo de la empresa Virgin Galactic ha mostrado nuevamente lo difícil que es lograr medios efectivos para llegar al espacio.
La nave, diseñada para el turismo espacial, y que tenía planeados sus primeros viajes entre fines de este año y 2015, se estrelló en California durante su vuelo de pruebas número 35, y determinó la muerte del copiloto de la aeronave, mientras que el piloto fue herido de gravedad.
“El espacio es duro”, reconoció el director general de Virgin Galactic, George Whitesides, durante una conferencia de prensa, mientras que el propietario de la compañía, el magnate británico Richard Branson, expresó que “siempre supimos que el camino hacia el espacio es extremadamente difícil y que cada sistema nuevo de transporte conlleva días malos al inicio de su historia”.
En la misma línea se pronunció la NASA, quien lamentó el accidente aunque no se tratara de una misión propia: “el dolor de la tragedia es sentida por todos los hombres y mujeres que han dedicado su vida a la exploración. Los vuelos espaciales son increíblemente difíciles”.
El accidente de la SpaceShipTwo fue un duro golpe para Virgin, pionera del turismo espacial, quien en 2004 logró enviar a la primer aeronave privada al espacio, la SpaceShipOne, antecesora de la nave accidentada.
La caída ha sido también un revés para la incipiente industria privada del turismo espacial, que apuntaba a un público millonario, ya que los pasajes cuestan unos U$S 200.000.
A su vez, el martes pasado el cohete Antares, propiedad de la empresa Orbital Sciences y que cargaba provisiones para la Estación Espacial Internacional, explotó tras despegar del centro espacial Wallops, en Virginia, en el este de Estados Unidos, determinando así una semana negra para la industria aeroespacial privada de ese país, que intenta ocupar el espacio dejado por los transbordadores espaciales de la NASA, cuyo último vuelo fue en 2011.
Según manifestó a la agencia AFP el analista Marco Cáceres, de la consultora económica Teal Group, especializada en los ámbitos militar y aeroespacial, estos accidentes son “un revés para la industria del turismo espacial”. “Tardaremos varios años en volver a ver estos vuelos”, afirmó.
“Ahora tendrán que realizar muchos más vuelos antes de poner en marcha su servicio comercial”, apuntó el analista.
Por su parte,Jean-Jacques Dordain, director de la Agencia Espacial Europea (ESA) estimó que este accidente supone “una lección para los que quieren continuar empujando las fronteras de lo posible”, pero que “los progresos (en el espacio) se hicieron con la suma de muchos éxitos pero también de fracasos y de accidentes”.
Investigación de causas
Si bien no hay causas confirmadas para el accidente de la nave de Virgin, ya que apenas está comenzando el proceso de investigación del siniestro, se maneja que la falla haya sido causada por la nueva fórmula de combustible que estaba siendo probada por primera vez en el vuelo del viernes, conocida como 35e y hecha a base de plástico.
De todas maneras, quienes seguían el vuelo del SpaceShipTwo aseguran que en ningún momento percibieron una explosión.
“Trabajaremos mano a mano con las autoridades para determinar las causas de este accidente y ofrecer más información cuanto antes”, fue el comentario presentado por la empresa, y se espera que en los próximos días haya novedades al respecto.
La investigación será llevada a cabo por la Oficina Nacional para la Seguridad en el Transporte (NTSB) y la Administración Federal de Aviación en Estados Unidos(FAA), en conjunto con funcionarios de Virgin Galactic.
Richard Branson se dirigió ayer a la prensa a su llegada a Mojave, donde se produjo el accidente, por primera vez desde la caída del SpaceShipTwo. “Vamos a aprender de lo que falló para descubrir cómo podemos mejorar la seguridad”, dijopropietario del Grupo Virgin.
“Siempre supimos que era un proyecto difícil. Hemos llevado a cabo un exhaustivo programa de pruebas durante muchos años, y la seguridad ha sido siempre nuestra prioridad número uno”, explicó.El multimillonario indicó que “este es el mayor programa de pruebas que se realiza en la historia de la aviación comercial, precisamente para garantizar que esto no le ocurrirá jamás al público”.